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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Galactic Racer acelera hacia octubre: el speeder de Star Wars que se juega (y se rejugá) en cada curva

Fuse Games y Secret Mode presentan un arcade con estructura roguelite, doce pilotos en línea y un viaje que arranca en los restos de Jakku y termina frente a Sebulba en Derven Acos. Te cuento qué se sabe hasta ahora.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 13 d
Galactic Racer acelera hacia octubre: el speeder de Star Wars que se juega (y se rejugá) en cada curva

Me imagino la sala todavía vacía, con las butacas plegadas y una pantalla gigante que parpadea en azul, como si esperara a los pilotos. Esa es la sensación que me deja Star Wars: Galactic Racer, el videojuego que Fuse Games viene cocinando hace rato y que Secret Mode tiene todo listo para sacar a la pista el próximo 6 de octubre de 2026, en PlayStation 5, Windows y Xbox Series X/S. La propuesta es de esas que llaman la atención a los cuarenta, cuando uno ya pasó la etapa de los shooters vertiginosos y empieza a disfrutar de los arcade con miga, con esa cosa de "una más y apago la consola".

Para los que vienen siguiendo a Fuse Games, esto no llega de la nada. El estudio ya había mostrado que sabe tomarle el pulso a la saga con trabajos previos dentro del universo Star Wars, y Galactic Racer parece ser la culminación de esa obsesión por los speeders. La dirección creativa corre por cuenta de Matt Webster y la música lleva la firma de Gordy Haab, dos nombres que a esta altura son una garantía cuando se trata de recrear el espíritu galáctico. El juego se mueve con Unreal Engine 5, y eso se nota apenas uno mira los adelantos: los desiertos de Tatooine, los campos de batalla nevados de Crait, las dunas de Jakku, todo respira con una iluminación que parece sacada directamente de las películas.

Tres vehículos, doce pilotos y muchas decisiones en el camino

Lo que me enganchó cuando leí en detalle la propuesta es que Galactic Racer no es un arcade más de y ya. Acá se eligen tres tipos de vehículo: el speeder terrestre, la moto speeder y el speeder rasante, que es el que sobrevuela los circuitos a baja altura. Cada uno se puede customizar con modelos, pinturas y hasta con piezas que cambian cómo se comporta en la pista. Y entre carrera y carrera, el jugador tiene que decidir qué tres mejoras se lleva: si apuesta por la velocidad punta, por la vitalidad del chasis o por un arranque más fulminante, que muchas veces define quién se queda con la pole.

Esas decisiones no son un detalle decorativo. El juego tiene estructura roguelite en su campaña, que está organizada en giras: el vehículo arranca prácticamente de fábrica y se va armando a medida que uno avanza por las pruebas, eligiendo mejoras y habilidades en cada parada. La idea es que cada vuelta sea distinta, que uno arme su speeder sobre la marcha y sufra cuando una elección sale mal. Para los que peinamos canas y recordamos los viejos Micro Machines o el clásico Star Wars Episode I: Racer, el concepto suena a reencuentro con viejas pasiones, pero con una capa estratégica que en los noventa ni soñábamos.

Shade, Kestar Bool y un viejo conocido: Sebulba

El piloto principal de la historia se llama Shade, y no llega solo. Antes de subir al speeder hay que elegirle una actitud, que funciona como una clase de habilidades: bravucón, ingeniero, incendiario o sangre fría, cada una con perks que sirven para cosas distintas. Por ejemplo, hay habilidades que blindan al piloto contra el frío extremo de ciertos circuitos, lo cual habla de lo pensadas que están las pistas según el clima y el planeta. La campaña lo enfrenta con Kestar Bool en la Liga Galáctica, y lo lleva de gira por Jakku, Lantaana y Ando Prime, antes de la gran final en Derven Acos, donde aparece un rival de pura cepa: Sebulba, el mismo truhan de la saga que ya es un clásico de cualquier torneo galactico que se precie.

Lo que más me cierra del planteo es que Galactic Racer no se queda en la campaña. Tiene un modo arcade para los que quieren picar y correr sin comprometerse con la historia, con escenarios como Tatooine, Sentinel 1 y Crait. Eso sí, parte de ese contenido extra no se desbloquea de entrada: hay que cumplir objetivos dentro de las giras, como bajar ciertos tiempos en pruebas contrarreloj o colgarse al menos una medalla de bronce en otras carreras. Es un incentivo lindo para los que somos de mirar la lista de trofeos y completarla hasta el final.

Online para doce y una pregunta que sobrevuela

  • Plataformas: PlayStation 5, Windows y Xbox Series X/S.
  • Multijugador online: hasta 12 pilotos en simultáneo.
  • Modos: campaña con estructura roguelite, arcade y online competitivo.
  • Personalización: tres tipos de speeder con mejoras elegidas entre carreras.
  • Habilidades del piloto: bravucón, ingeniero, incendiario y sangre fría.

Después de pasarme un buen rato leyendo, mirar tráilers y masticar la info, me queda una sensación que comparto con varios amigos de la redacción: Galactic Racer tiene toda la pinta de ser ese juego ideal para juntarse a jugar un sábado a la noche, pedir una pizza y armar un torneo improvisado con la consola conectada al televisor del living. El condimento extra lo da esa idea roguelite de ir armando el speeder sobre la marcha, que le saca el gusto a la derrota porque siempre te deja con ganas de probar otra combinación en la próxima gira. Y si a eso le sumamos la posibilidad de correr hasta con doce personas en línea, la promesa de estar horas viendo cómo los amigos eligen mejoras ridículas y se arrepienten a mitad de carrera, está más que servida.

El 6 de octubre de 2026 queda anotado en rojo en la agenda. Mientras tanto, uno se queda mirando los adelantos, escuchando la música de Gordy Haab y soñando con esa largada en Jakku, con el speeder casi vacío, a punto de armar la mejor configuración posible. Si Fuse Games y Secret Mode aciertan con el balance entre lo arcade y lo estratégico, vamos a estar frente a uno de esos títulos que los fans de Star Wars mayores de cuarenta vamos a abrazar como se abrazan los recuerdos de la infancia: con una mezcla de nostalgia y la alegría de comprobar que todavía hay quienes se toman en serio la velocidad de un speeder. Yo, por las dudas, ya voy reservando el sillón y el joystick.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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