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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Floridi, el filósofo que le baja el precio a la IA: no piensa, actúa

Desde Yale, el italiano Luciano Floridi sostiene que la inteligencia artificial no comprende nada de lo que hace y que la discusión de fondo no es si hay que frenarla, sino cómo sumarla sin perder el juicio propio.

Por Matías UrquizaTecnología · · hace 38 d
Floridi, el filósofo que le baja el precio a la IA: no piensa, actúa

¿Otra vez nos quieren vender que la máquina piensa? Dale, pará un poco. El filósofo italiano Luciano Floridi, que maneja el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale, lleva años diciendo lo mismo: la inteligencia artificial no piensa, no entiende, no se da cuenta de nada. Lo que hace es actuar. Produce efectos reales sin tener la más pálida idea de lo que está haciendo. Es como el que arregla un caño en el pueblo mirando un video de YouTube: puede que salga bien, puede que inunde la cocina, pero no sabe lo que hace.

Floridi lo explica con una frase que vale la pena repetir: la IA hace cosas por nosotros, en lugar de nosotros y, a veces, mejor que nosotros. No hay mente ahí adentro. Hay agencia artificial, que es un nombre elegante para decir que el sistema empuja resultados sin tener conciencia de lo que empuja. Y esa diferencia no es un detalle académico: cambia toda la pregunta. Si fuera inteligencia, el debate sería si la máquina nos va a superar. Como es agencia, el debate es otro: cómo la usamos sin que nos use a nosotros.

¿La cuarta revolución o la cuarta advertencia?

Para este pensador, lo que estamos viviendo no es una moda tecnológica más. Es la cuarta gran revolución intelectual de la humanidad. La lista la arma así, con la precisión de un profesor que ya la dio cien veces: primero fue Copérnico, que sacó a la Tierra del centro del universo; después vino Darwin, que nos bajó del pedestal del reino animal; más tarde Freud, que mostró que ni siquiera mandamos en nuestra propia cabeza; y ahora, con Alan Turing como figura clave, lo que se mueve es que ya no somos el centro de la esfera de la información.

Ojo, que perder el centro no es una derrota según Floridi. Es, dice, una señal de madurez. Una humanidad más grande se piensa al servicio del prójimo, del ambiente y de las generaciones que vienen, no como dueña del universo. La tecnología no ocupa ese lugar vacío. Lo que cambia es la propia imagen que el ser humano tiene de sí mismo.

¿Y entonces qué hacemos con la IA: la prohibimos o la abrazamos?

Acá viene la parte concreta, la que le sirve a alguien que tiene que tomar decisiones en una empresa, en un medio o en un aula. Floridi es tajante: pedir que se frene la inteligencia artificial no tiene sentido. Lo que tiene sentido es entender qué es, incorporarla con criterio y no ceder el juicio propio. La herramienta que propone para eso es la filosofía de la información, un campo que él mismo fundó en los años noventa, cuando casi nadie se tomaba en serio estudiar la información como objeto y no como simple recurso.

  • La IA no es inteligencia: es agencia artificial, produce efectos sin comprender lo que hace.
  • La pregunta no es si la máquina nos supera, sino cómo la usamos sin perder el rumbo.
  • Estamos ante la cuarta revolución intelectual, después de Copérnico, Darwin y Freud.
  • Perder el centro del universo informativo no es derrota: es madurez como especie.
  • La salida no es frenar la tecnología, sino integrarla con pensamiento crítico y filosofía de la información.

El andamiaje intelectual de Floridi no es nuevo. Él viene avisando desde los noventa que internet no era un canal más, sino un entorno nuevo donde la humanidad iba a vivir. Lo llamó infosfera y bautizó inforg al organismo informacional: un bicho que no solo consume y produce datos, sino que está hecho de ellos. Suena a filosofía abstracta, pero es bastante literal: hoy cualquiera de nosotros es, en buena medida, la suma de la información que genera, guarda y consulta.

El caso reciente de Meta, con la multa millonaria que pagó en Estados Unidos, le sirve como ejemplo fresco de por qué hace falta este marco. No alcanza con correr más rápido detrás de la tecnología. Hay que saber qué se está incorporando, para qué y bajo qué reglas. Si no, la agencia artificial termina decidiendo por nosotros en cosas que ni siquiera imaginamos.

Mientras tanto, seguimos esperando la fibra.

MU
Matías UrquizaTecnología

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