Flash llega al rescate del universo de Stuart en el penúltimo capítulo de la primera temporada
El spin-off de «The Big Bang Theory» se mete dentro de un cómic y suma al velocista de la edad de oro en lugar del Linterna Verde que los creadores tenían en mente. Una historia de reemplazos, dimensiones y un cierre de temporada que ya tiene segunda parte confirmada.
Hay algo que siempre me enganchó de las escenas que transcurren en la tienda de cómics de «The Big Bang Theory»: esa mesita desbordada de revistas viejas, el olor a papel y la sensación de que cualquier historieta podía cobrar vida si uno la hojeaba con la suficiente fe. Por eso, cuando me enteré de que el spin-off «Stuart no consigue salvar el universo» lleva esa fantasía hasta sus últimas consecuencias y mete a los personajes adentro de una de esas publicaciones, sentí que la serie estaba saldando una deuda pendiente con todos los que alguna vez quisimos cruzar la portada.
Un velocista de otra época
El penúltimo episodio de la primera temporada incorpora a Jay Garrick, la versión del superhéroe que Andy Ridings se pone en el cuerpo como si fuera un traje rescatado de un baúl. Garrick es el Flash de la edad de oro, ese con casco de metal y unas polleras ridículas que durante décadas fueron objeto de bromas entre los propios fans de DC. La elección no es caprichosa: el personaje aparece dentro de una realidad alternativa, un cómic en el que Stuart y compañía quedaron atrapados al cierre del capítulo anterior, después de que la propia tienda de historietas funcionara como una puerta de entrada hacia otra dimensión.
Ese pasillo entre páginas es el escenario donde el grupo se topa con Garrick y decide hacer equipo con él. La aparición permite que la serie juegue con el cruce entre dos mundos muy distintos: por un lado, el universo cotidiano y un poco perdedor de Stuart y sus amigos; por el otro, un cosmos de viñetas y onomatopeyas donde las reglas las manda el dibujante.
“Entendimos que no podíamos usar a Linterna Verde porque había otra serie en marcha sobre ese personaje, pero la verdad es que, para una historia con viajes entre dimensiones, Flash terminaba funcionando mejor que la opción que habíamos pensado en un primer momento.”Zak Penn, cocreador de la serie
Por qué no aparece Linterna Verde
La historia detrás del casting, por decirlo de algún modo, tiene una vuelta de tuerba que a mí, como espectadora, me resultó casi tan entretenida como el episodio en sí. Los productores originales habían imaginado al personaje de Linterna Verde como el invitado estelar de esta aventura. El problema es que DC tenía en carpeta «Linternas», otra serie centrada en ese superhéroe, y los derechos ya estaban atados en otra punta. Penn lo cuenta con una mezcla de resignación y picardía: comprendió la restricción, la asumió y, junto con Bill Prady, buscó la vuelta para que la sustitución no quedara como un parche sino como una mejora.
El título del capítulo, «Spoiler: no hemos conseguido a Linterna Verde», es una confesión a voz en cuello, una manera de decirles a los fans «sí, lo teníamos planeado, pero la vida nos jugó una mala pasada». Lejos de disimular el cambio, los creadores lo exponen con humor, como aceptando que las mejores ideas muchas veces nacen de los accidentes.
- Linterna Verde era el personaje previsto originalmente para la aventura dentro del cómic.
- Flash terminó ocupando su lugar por una cuestión de derechos con «Linternas», otra serie de DC en desarrollo.
- Jay Garrick se impuso por su costado «ridículo», según Penn, y porque su perfil encajaba con los saltos entre dimensiones.
- La decisión está explicitada en el título del episodio, que funciona como una broma interna para los seguidores.
Qué se viene para Stuart y compañía
Después de esta excursión por el interior de una historieta, a la primera temporada le queda apenas el episodio de cierre, esa última página antes del recap que ordena las ideas. La continuidad, mientras tanto, ya está garantizada: una segunda temporada está confirmada, lo que deja la puerta abierta a nuevas travesuras dimensionales, a otros cameos de personajes de DC y, sobre todo, a más capítulos donde Stuart intente salvar algo, aunque sea su propio quiosco de cómics.
Si me preguntan a mí, confieso que salí de este anuncio con una sonrisa enorme. Hay algo reconfortante en ver cómo una serie que arrancó como un costado simpático de «The Big Bang Theory» se anima a meter la mano en la caja fuerte de los superhéroes y, de yapa, encuentra en un velocista con casco de los años cuarenta el partenaire ideal para una historia que necesitaba un alma vieja. Si la segunda entrega mantiene esta cuota de ingenio y de amor por el papel impreso, yo ya tengo mi entrada reservada para la próxima función.
