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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Filmar la cocina como trabajo: una india le enseña a cortar verduras a un robot y le pagan por eso

Divya, del distrito de Karur, se cuelga un celular a la cabeza y registra cómo pica, limpia y ordena. Es material para entrenar inteligencia artificial. Lo que cobra le cambió la relación con la plata del hogar.

Por Matías UrquizaTecnología · · hace 23 d
Filmar la cocina como trabajo: una india le enseña a cortar verduras a un robot y le pagan por eso

¿Puede alguien ganarse el mango filmando mientras corta cebollas? Sí, y se llama Divya. Vive en Karur, un distrito del sur de India, y su oficio consiste en ponerse un celular sujeto a la frente y registrar, con la cámara en primera persona, las tareas que cualquier ama de casa haría un martes a las diez de la mañana. Cortar verduras, limpiar, ordenar. La diferencia es que ella lo hace con un público muy particular del otro lado: robots con inteligencia artificial que necesitan aprender, precisamente, a cortar verduras y a limpiar.

Para que quede claro, eso que llamamos IA es, en criollo, un programa de computadora que aprende a partir de ejemplos, igual que un chico aprende a reconocer un perro porque le mostraron mil perros y le dijeron "esto es un perro". Lo mismo pasa con un robot: si nadie le muestra cómo se agarra un cuchillo y se lo pasa a una papa, no tiene forma de inventarlo. Por eso alguien tiene que grabarlo. Y ese alguien, en este caso, es Divya.

¿Qué hace, exactamente, con el teléfono en la cabeza?

La escena es casi de ciencia ficción barata. Divya se ata el celular con una vincha, empieza a filmar y se pone a cocinar o a limpiar como cualquier día. Lo que registra no es un tutorial de YouTube ni un reels para TikTok: son imágenes crudas, desde sus ojos, de cómo una mano humana toma una zanahoria, la apoya en la tabla y la filetea. Esos videos terminan en bases de datos que alimentan modelos de visión por computadora, o sea, sistemas que procesan imágenes y detectan patrones. Después, esa información sirve para que un robot copie el movimiento o, mejor aún, lo adapte a una cocina distinta, con otra luz, otra tabla, otra papa.

¿Y paga bien, al menos?

Acá viene el primer dato frío del asunto: no todas las horas filmadas son horas cobradas. Divya cuenta que cuando graba unas cuatro horas en un día, le aprueban entre dos y dos horas y media. El resto vuelve rebotado. Imagínense grabar una tarde entera en la cocina y que te digan que la mitad no sirve. Además, la tarea se estira: lo que normalmente le lleva media hora, filmándolo se le va a una hora. O sea, el doble de tiempo por el mismo choreo.

“Si normalmente me toma 30 minutos cortar verduras, este trabajo me toma una hora cuando tengo que grabarlo en video.”Divya, trabajadora india de Karur

¿Qué cambió en su casa con esa plata?

  • Antes, para cargar saldo en el teléfono tenía que pedirle plata a su marido.
  • Ahora puede pagar la recarga ella misma con lo que gana.
  • También puede hacer compras chicas por su cuenta, sin pedir.
  • Es plata que sale de un trabajo nuevo, no de una changa tradicional ni de un sueldo en blanco.

El detalle puede parecer menor, pero no lo es. Que una mujer en India pase de tener que pedir dinero para una recarga a pagarla con lo que ella produce filmando tareas del hogar dice bastante de cómo se están repartiendo, gota a gota, los nuevos trabajos que genera la inteligencia artificial. No son todos sueldos dorados en oficinas con aire acondicionado: hay un montón de gente grabando, etiquetando, corrigiendo, desde la cocina de su casa, con un celular sujeto con una vincha. Mientras tanto, seguimos esperando la fibra.

MU
Matías UrquizaTecnología

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