Europa del Este desembarca en la Liga Nacional: cuatro internos que prometen cambiar la pintura
Boca, Lanús, San Lorenzo e Independiente de Oliva apostaron por jugadores de Letonia, Serbia, Croacia y Ucrania. Helmanis, Nekic, Maricevic y Grytsak ya están en carpeta para una temporada que arrancó con rareza.
El pivote letón Kriss Helmanis se calza la azul y oro en La Bombonerita. Con sus 2,10 metros, el interno que vistió la camiseta de los Diablos Rojos de México vuelve a cruzarse con Nicolás Casalánguida, esta vez en el Xeneize campeón de la BCLA. Lo de Helmanis no es una apuesta a ciegas: Casalánguida ya lo conoce del piso mexicano y sabe de qué pasta está hecho.
Los cuatro del Este
- Kriss Helmanis (Boca): interno letón de 2,10 metros, ex Diablos Rojos de México, llega de la mano de Casalánguida.
- Lazar Nekic (Lanús): serbio de 27 años, formado en los Balcanes, interno de marca clásica.
- Antun Maricevic (San Lorenzo): croata de 29 años, ala pivote, reemplaza en la rotación al histórico esquema de importados del Ciclón, que en 2015/16 tuvo al lituano Tautvydas Lydeka.
- Andryi Grytsak (Independiente de Oliva): ucraniano de 26 años y 2,01 metros, ya jugó en Jujuy Básquet la temporada pasada y es el único con rodaje en el torneo local.
El Granate metió dos manos en el mercado: sumó al serbio Nekic para la pintura y al escolta estadounidense Melvin Johnson para el perímetro. Así, antes del pitazo inicial, completó las dos fichas foráneas y se subió al tren de los europeos del Este, que hace décadas no viajaba tan cargado hacia la Liga.
El Ciclón oficializó al croata Maricevic como reemplazo en la pintura. En Boedo no se olvidan de Lydeka, el lituano que dejó huella en 2015/16, y esta vez vuelven a confiar en un europeo. Maricevic, de 29 años, llega para darle kilos y oficio al juego interior, justo donde el equipo más lo necesita.
Grytsak, en tanto, es la apuesta más segura de las cuatro: ya sabe lo que es defender la camiseta de Jujuy Básquet y conoce los códigos del básquet argentino. Por eso en Oliva lo reciben con los brazos abiertos: no hay que explicarle cómo se juega de este lado del mundo.
No es la primera vez que un europeo del Este pisa una cancha de la Liga. Pasaron serbios, un estonio, un checo, un ruso y un bosnio por distintos clubes, pero siempre de manera esporádica. La novedad de esta temporada es ver a cuatro de un mismo palo moviéndose por los gimnasios del país. Y como buen periodista de barrio que recorre canchas, una no puede dejar de pensar en aquellos viajes en micro a La Bombonerita, cuando el Xeneize recién empezaba a soñar con el básquet grande. Hoy, la realidad lo supera.
