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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El partido que todavía no se puede repetir: cuando Scola se comió a Brasil entero en Estambul

Hace dieciséis años, en el Mundial de Turquía, el ala pivote firmó una actuación histórica: 37 puntos, diez seguidos en el cierre y la selección en el bolsillo. Hasta hoy, ningún argentino lo igualó.

Por Diego SartoriDeportes · · hace 37 d
El partido que todavía no se puede repetir: cuando Scola se comió a Brasil entero en Estambul

Arranco con el número, porque el número lo dice todo: 37 puntos. Los metió Luis Scola contra Brasil en el estadio Sinan Erdem de Estambul, el 7 de septiembre de 2010, en el Mundial de Turquía. La selección ganó 93-89 y de paso escribió una página que, dieciséis años después, sigue sin ser superada por ningún argentino en una Copa del Mundo.

Yo a esa camada la vi de cerca en el Luna Park y en el Obras, cuando había que ir a la cancha como quien va a la iglesia: con fe. Y lo de aquella noche en Estambul fue exactamente eso, un acto de fe cumplido. Scola jugó el partido completo como si le fuera la vida. Estuvo afuera de la cancha apenas un minuto. Y en los últimos tres minutos, cuando Brasil se le venía encima, metió diez puntos seguidos, uno tras otro, como quien clava estacas en un ataúd.

El bajo, los pies y los tiros que se fabricó él mismo

El dominio del ala pivote no fue un destello, fue un trabajo de orfebre. En el poste bajo, con movimientos de pies milimétricos, se fabricó sus propios tiros y superó uno por uno a los defensores que le mandaron. Anderson Varejao y Tiago Splitter, dos tipos con currículum internacional, no le encontraron la vuelta. Y por si fuera poco, también le entraron los triples, algo que en esa época no era lo más habitual en su repertorio.

Detrás de cada una de esas canastas hubo una mano clave: la de Pablo Prigioni. El base fue el asistidor principal, el que leyó los tiempos y le entregó la pelota en el lugar justo. Rubén Magnano, que aquella noche miraba desde el banco de Brasil, lo definió sin vueltas: era indescifrable. De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía, resumió el entrenador cordobés.

La frase que se le quedó atragantada a Popovich

En la tribuna había un testigo incómodo: Gregg Popovich, el técnico de los San Antonio Spurs. Se levantó antes de que terminara el partido, pidió permiso y se fue, visiblemente molesto. El motivo no era el resultado: los Spurs lo habían elegido en el draft y nunca lo habían contratado. El libro El Abanderado recoge lo que repetía entre dientes mientras miraba: no puedo creer que cambiamos a este jugador.

El propio Scola reconoció el peso emocional de la noche. Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará, dijo, mirando a sus hijos, que le pedían que volviera a casa.

Una marca que sigue viva

  • 37 puntos: récord histórico para un argentino en Mundiales de básquet.
  • Un minuto solamente fuera de la cancha en todo el partido.
  • Diez puntos consecutivos en los últimos tres minutos, para cerrar el 93-89.
  • Asistencias de Prigioni como llave del gol a gol.
  • El récord sigue vigente dieciséis años después.
  • La pregunta queda abierta: ¿alguien de la nueva generación está en condiciones de igualarlo?

La Generación Dorada ya es historia grande del deporte argentino. Y en el rubro individual, este Scola versus Brasil sigue siendo el techo. Mientras tanto, uno mira elfixture que se viene, se acomoda en la tribuna, y se pregunta cuándo aparecerá otro capaz de romper esa marca. Por ahora, el 7 de septiembre de 2010 sigue siendo la fecha que ningún argentino en un Mundial pudo borrar.

DS

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