El médico de cabecera que volvió a poner al sistema inmunológico en la agenda diaria
Mark Hyman repasó los hábitos que, según dijo, sostienen la defensa del cuerpo: sueño regular, comida casera, movimiento acorde al estado de ánimo y manejo del estrés. También aclaró qué dice y qué no dice la evidencia sobre la vitamina D.
Son las siete y pico de la mañana en un barrio cualquiera de Buenos Aires y todavía hay olor a café recién hecho. Mientras la pava vuelve a hervir, el doctor Mark Hyman aparece en la pantalla con una idea simple: cuidar el sistema inmunológico no depende de un suplemento mágico ni de una dieta de moda, sino de un puñado de decisiones que se repiten todos los días. La frase, dicha en una charla con Krebs, suena casi a consejo de abuela, pero el médico de familia que fundó The UltraWellness Center la sostiene con argumentos clínicos y con la misma calma con la que un vecino de Palermo te cuenta cómo arranca su rutina.
En la entrevista, Hyman empezó por describir al sistema inmunológico como esa red que vigila virus, bacterias y otras amenazas que se nos cruzan en el día. Después, sin apurarse, fue desmenuzando qué cosas lo desgastan: dormir mal y a deshoras, cargar estrés durante semanas, pasarse el día sentado y tener el intestino alterado. La enumeración tiene la pinta de un manual de cabecera, de esos que circulan por Whatsapp entre madres y padres, pero esta vez viene con nombre y apellido.
Sueño, movimiento y cabeza: el trío que no falla
Lo primero que pidió fue regularidad. Acostarse y levantarse a horarios estables, hacer ejercicio y abrirle la puerta al manejo del estrés. Entre las prácticas que sugirió mencionó la meditación, el yoga y los ejercicios de respiración. No los presentó como una moda new age sino como herramientas concretas para bajar el ruido mental que, según dijo, termina afectando la respuesta del cuerpo.
El punto del movimiento lo desglosó con cuidado, sobre todo para los que ya se entrenan. Ahí me imagino a Horacio, de Boedo, que sale a correr tres veces por semana y que el otro día amaneció con la garganta rasposa. Hyman distinguió dos situaciones bien claras: si los síntomas son leves, como un resfrío pasajero, sugirió bajar la intensidad y reemplazarla por una caminata o una rutina suave; si lo que hay es una gripe o un malestar fuerte, el consejo fue directo: descansar y evitar el esfuerzo. Nada de hacer como si nada, nada de testearse a ciegas.
La cocina de todos los días, con colores y fermentos
Después la conversación se metió en la cocina, y ahí Hyman volvió a pisar tierra firme. Dijo que conviene apostar por preparaciones caseras y por ingredientes frescos, con verduras de distintos colores en el plato. Recomendó los alimentos fermentados y la fibra prebiótica, a la que describió como el alimento de los microorganismos intestinales. Del otro lado de la balanza, marcó una alerta: las dietas cargadas de dulces y productos procesados terminan jugando en contra de esas defensas que tanto queremos cuidar.
Vitamina D: qué muestra el estudio y qué no
La vitamina D mereció un capítulo aparte. El médico insistió en un paso previo a cualquier decisión: medir los niveles en sangre, porque las necesidades varían de persona en persona. La investigación que mencionó fue publicada en 2022 y usó registros de Clalit Health Services, en Israel. ¿Qué encontró? Que los valores por debajo de 30 nanomoles por litro se asociaban con una mayor probabilidad de cuadros graves de COVID-19. Lo que el estudio no pudo demostrar es que el déficit fuera la causa ni que tomar suplementos alcanzara para prevenir internaciones o muertes. Es la diferencia fina entre una asociación estadística y una recomendación clínica, y vale la pena tenerla clara antes de comprar frascos en la farmacia.
Hyman también mencionó suplementos y preparaciones que él mismo utiliza, y fue honesto al aclarar que varias de esas intervenciones todavía no están listas para recomendarse de manera general. Esa sinceridad permite separar lo que es su rutina personal de las pautas que un médico puede darle a un paciente en el consultorio, una línea que a veces se vuelve borrosa en las redes y que él mismo se ocupó de remarcar.
Cierro la nota como empecé, con el ruido de la pava y la pantalla encendida. El mensaje de Hyman, traducido a una mañana cualquiera en cualquier barrio porteño, se parece bastante a lo que nos repetían los mayores: dormir bien, comer casero, no acumular tensiones y, cuando el cuerpo pide pausa, darle pausa. No hay glamour ahí, pero suele haber resultados. Y, como dijo el médico, esa regularidad cotidiana es, en buena parte, la que sostiene la defensa con la que contamos para atravesar el año.
