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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El actor que se escapó: la vez que Hugh Grant estuvo a un contrato de meterse en Dos hombres y medio

Chuck Lorre, creador de la exitosa sitcom de CBS, reconstruyó en sus memorias las idas y vueltas de una negociación que terminó en la nada: el británico llegó a tener el papel en la mano y se arrepintió a último momento. Ashton Kutcher fue el elegido y la serie siguió otros cuatro años.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 8 h
El actor que se escapó: la vez que Hugh Grant estuvo a un contrato de meterse en Dos hombres y medio

Me imagino la escena y no puedo sacármela de la cabeza: una sala de reuniones en algún piso alto de Los Angeles, luz de oficina, un guion impreso sobre la mesa y dos productoras con cara de expectativa mirando al invitado que tienen enfrente. Del otro lado, Hugh Grant, el actor que durante casi cuatro décadas construyó una carrera entera a base de enredos románticos y mandíbula apretada, con un contrato que todavía no está firmado y una lapicera a mano. La imagen es casi cinematográfica, de esas que justifican una nota entera por sí solas. Y lo mejor es que es real: pasó, palabra más palabra menos, tal como lo cuenta ahora Chuck Lorre en Sitcom, el libro de memorias que tiene en preparación.

La historia arranca en 2011, cuando Charlie Sheen termina eyectado de Dos hombres y medio en medio de un escándalo que recorrió el mundo entero. La comedia, creada por Lorre y Lee Aronsohn en 2003, era por entonces uno de los productos más vistos de la televisión estadounidense y la cadena CBS no estaba dispuesta a dejarla caer. Necesitaban un nombre potente, rápido, para tapar el agujero lo antes posible. Y la primera llamada fue para Grant.

Según el adelanto del libro que se conoció en las últimas semanas, Lorre y Aronsohn se sentaron cara a cara con el actor y escribieron un par de escenas a medida, el tipo de guiño que se le hace a un protagonista cuando realmente se lo quiere tentar. La oferta económica era de las que cuesta rechazar: 750.000 dólares por episodio y una jornada laboral de apenas cuatro días por semana, un lujo poco frecuente en cualquier serie gringa.

El miedo al público y la última hora

En la reunión apareció una traba que nadie tenía contemplada. Grant les confesó algo que no se adivina viéndolo desfilar por entregas de premios: actuar frente a una audiencia en vivo, esa masa de gente que ríe cuando tiene que reír y aplaude cuando se lo piden, le generaba un terror genuino. Es el formato clásico de las sitcoms norteamericanas, ese que en castellano rioplatense muchas veces vemos con el mismo asombro que un acuario. La negociación hubiera podido quedar ahí, pero Lorre le ofreció una salida elegante: filmar sin público en el plató y sumar las risas después, en posproducción, como se hace en tantos otros productos.

“Según Lorre, Grant llegó a tener el contrato en la mano y, casi sin aviso, se levantó, se fue y dejó de responder mensajes. Su entorno comunicó más tarde que había decidido no sumarse.”Chuck Lorre en sus memorias Sitcom

Lo que pasó después

  • Ashton Kutcher fue convocado para ocupar el lugar vacante y debutó en la novena temporada, estrenada en septiembre de 2011.
  • El actor permaneció en la serie durante cuatro temporadas más, con un perfil muy distinto al de Sheen: menos desbordado, más correcto, más a la medida del humor residual de la sitcom.
  • Dos hombres y medio bajó el volumen, perdió audiencia, pero resistió en pantalla hasta su episodio final, en febrero de 2015.
  • Chuck Lorre había creado previamente, con Lee Aronsohn, ciclos como The Big Bang Theory y Cybill, además del propio Dos hombres y medio. Sitcom es su primer libro de memorias.

Yo no lo vi venir cuando era chico y miraba la serie con el zapping de los sábados a la noche, pero leído ahora el episodio tiene su lógica. Grant es un actor que construye personaje desde la incomodidad elegante, no desde el histrionismo desatado que Sheen llevaba a Dos hombres y medio. Quizás por eso la oferta tardó tanto en cuajar y por eso se cayó a último momento: era un encaje raro y los dos lo sabían, aunque ninguno lo dijo. Igual uno se queda con la pregunta de siempre, esa que sobrevuela cualquier casting alternativo: ¿qué hubiera pasado si Kutcher nunca se entera de la vacante y un inglés con pánico al público se queda con 750.000 dólares por capítulo y una comedia que ya no es la misma? Pregunta imposible, por supuesto, pero de esas que dan ganas de discutir en una mesa de bar hasta que cierren el local.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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