Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

El 80% de los argentinos reconoce temor a perder el empleo y prioriza la estabilidad por sobre cualquier otra variable laboral

Un relevamiento regional sobre 4.600 trabajadores y especialistas en recursos humanos revela que la parálisis se profundiza en el país, donde pensar en cambiar de puesto y animarse a hacerlo son cosas muy distintas

Por Mariana GaticaEconomía y campo · · hace 40 d
El 80% de los argentinos reconoce temor a perder el empleo y prioriza la estabilidad por sobre cualquier otra variable laboral

Ocho de cada diez trabajadores argentinos consultados admite sentir preocupación ante la posibilidad de quedarse sin empleo, un porcentaje que coloca a la Argentina en el primer puesto de la región entre los países relevados. El dato surge de un estudio reciente realizado por Randstad sobre 4.600 personas de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, que incluyó tanto a empleados en relación de dependencia como a especialistas en recursos humanos.

El comportamiento observado responde a lo que los expertos denominan job hugging, una conducta laboral caracterizada por el apego al puesto propio como mecanismo de defensa frente a la incertidumbre. En comparación con la campaña anterior, cuando la inquietud ya aparecía entre las principales preocupaciones de los encuestados, esta edición muestra un marcado retroceso en la disposición a buscar nuevas oportunidades, en línea con el deterioro de las expectativas económicas y el avance de la inteligencia artificial sobre determinados perfiles.

Estabilidad por encima del clima y del crecimiento

  • El 54% de los trabajadores argentinos sitúa a la estabilidad como el atributo más valorado de su empleo, frente al 25% que prioriza el clima laboral y al 11% que privilegia las posibilidades de crecimiento.
  • El 35% reconoce que siente miedo al momento de buscar otro trabajo.
  • El 27% de quienes manifiestan ese temor teme ingresar a una empresa y quedar expuesto poco después a recortes o despidos.
  • El 20% desconfía de encontrar ofertas estables dentro de su propio sector.
  • El 19% señala la inestabilidad global como freno principal a la movilidad.

La consecuencia directa de ese estado de ánimo es una parálisis que se refleja con claridad en las cifras. El 79% de los encuestados asegura que piensa en cambiar de trabajo, aunque solo el 57% se limita a mirar ofertas sin llegar a postularse. A su vez, el 75% considera que su carrera se encuentra estancada, un registro que constituye el porcentaje más alto de los cinco países incluidos en el relevamiento.

“El comportamiento de la fuerza laboral se vuelve más conservador y las decisiones de cambio laboral se toman con mucha mayor cautela o directamente se posponen”Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina

En la misma línea, el consultor de recursos humanos Patricio Navarro Pizzurno advirtió que conviven expectativas catastróficas que a veces no se condicen tanto con la realidad, pero que generan un efecto concreto de retención. El especialista sumó que la inteligencia artificial eliminó posiciones de entrada al mercado y que la falta de capacitación interna para reconvertir perfiles profundiza el temor. En ese marco, numerosos trabajadores terminan aceptando condiciones económicas o laborales que no consideran adecuadas como forma de preservar la fuente de ingresos.

El factor monetario y el peso de la antigüedad

La pérdida de beneficios acumulados por la antigüedad aparece mencionada de manera recurrente como uno de los motivos que llevan a soportar situaciones adversas antes que arriesgarse a un cambio. A eso se suma la lectura pragmática de los salarios en pesos: en un escenario de aceleración inflacionaria, abandonar un puesto conocido implica resignar montos que, pese a su poder adquisitivo deteriorado, resultan previsibles frente a la incertidumbre de un nuevo ingreso. Esa ecuación refuerza el apego al empleo actual y explica por qué, en muchos casos, la decisión de quedarse termina precediendo a cualquier evaluación sobre las condiciones reales del puesto.

El panorama que describen los especialistas se completa con el dato salarial y la proyección del sector. Un relevamiento del área de Recursos Humanos de Randstad ubica al salario bruto mensual pretendido por encima de los dos millones de pesos para posiciones calificadas, mientras que el ingreso promedio en blanco para un trabajador registrado ronda los valores conocidos al cierre de la última campaña de medición, con marcada diferencia según rama de actividad. En lo que respecta a la perspectiva para los próximos meses, el pronóstico oficial del organismo proyecta una continuidad del cuadro de cautela, con una demanda laboral sostenida pero muy selectiva, donde los procesos de selección se extienden y la rotación voluntaria continúa en mínimos históricos. Esa dinámica, coinciden los analistas, mantendría vigente el fenómeno del job hugging durante todo el ciclo, salvo un giro significativo en las expectativas macroeconómicas.

MG
Mariana GaticaEconomía y campo

Te puede interesar