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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos montajes, una misma cacería: la rareza de Lancaster que Aldrich firmó en el desierto

La venganza de Ulzana volvió a circular por recomendación de Arturo Pérez-Reverte y arrastra una historia singular: llegó distinta a Europa que a Estados Unidos, con escenas eliminadas y dos manos diferentes detrás del corte final.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 26 d
Dos montajes, una misma cacería: la rareza de Lancaster que Aldrich firmó en el desierto

Vuelvo una y otra vez sobre las películas que parecieron perdidas en el tiempo y que de pronto alguien vuelve a poner sobre la mesa. Esta vez me pasó con La venganza de Ulzana, ese western de 1972 que Robert Aldrich dirigió con Burt Lancaster al frente del elenco y que Arturo Pérez-Reverte recomendó como una de esas cintas del oeste que merecen recuperarse. La vi hace años en una sala chica de Buenos Aires, en una copia bastante gastada, y la sensación que me quedó fue la de estar frente a un western que respira polvo y cansancio, muy distinto al western más celebratorio que uno suele esperar.

La película cuenta la fuga de Ulzana de una reserva indígena donde había sufrido maltratos. A partir de ese arranque, Ulzana encadena una serie de ataques junto con un grupo de apaches que lo acompaña, y la caballería de Estados Unidos sale a perseguirlo con la ayuda de McIntosh, un explorador que participa de la búsqueda. Esa persecución organiza toda la trama, con Lancaster como el guía que conoce el terreno y que va midiendo cada movimiento de la partida que tienen adelante.

Dos cortes para una misma historia

Lo que hace singular a esta película no es solo su tono áspero, sino que circuló con dos montajes distintos. Aldrich supervisó el montaje destinado a Estados Unidos, mientras que Lancaster lo hizo directamente con la versión europea. Aunque la duración de ambas es similar, no incluyen exactamente el mismo material. La diferencia más concreta afecta a Aimee Eccles, la actriz que interpretaba a la amante indígena del personaje de Lancaster: su personaje fue eliminado por completo del montaje europeo. Por eso, el metraje por sí solo no alcanza para distinguirlas; hay que saber qué escena se conservó y qué escena se cortó.

El guion lleva la firma de Alan Sharp, que reconoció abiertamente la influencia de Centauros del desierto, conocida en inglés como The Searchers. Su intención era rendirle homenaje a John Ford a través de esta historia, y la referencia se nota en la construcción del protagonista, un hombre marcado por la frontera que mira a los nativos con una mezcla de respeto, y violencia contenida. Es uno de los puntos de partida más claros de la escritura, junto con los nombres centrales de la producción.

Una violencia que abre la película

  • Estreno en 1972, con dirección de Robert Aldrich y protagónico de Burt Lancaster.
  • Guion de Alan Sharp, que homenajea a John Ford y a The Searchers.
  • Dos montajes: uno supervisado por Aldrich para Estados Unidos y otro trabajado por Lancaster para Europa.
  • En la versión europea se eliminó por completo el personaje de la amante indígena interpretado por Aimee Eccles.
  • Recepción crítica favorable y desempeño comercial discreto, según el material de base.
  • Pérez-Reverte la calificó como “una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida”.
“Una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida.”Arturo Pérez-Reverte

Pérez-Reverte destacó sobre todo la violencia del comienzo, con una escena en la que un soldado mata a una mujer, y la puso como ejemplo del pulso del filme. Aldrich, por su parte, se sentía orgulloso del resultado, aunque la película no terminó de encontrar su lugar en la boletería. Esas dos cosas juntas, el reconocimiento crítico y el público que no acompañó, son casi una marca de fábrica del director, que venía de títulos como The Dirty Dozen y que acá eligió un registro más seco, más cerca del suelo.

Me quedo pensando que, si uno se cruza con esta película, vale la pena saber de antemano qué versión está viendo. No es un dato menor: que un protagonista como Lancaster haya metido mano en el corte europeo para Europa dice mucho de cómo se pensaba el western en los años setenta, cuando las productoras todavía creían que un mercado y otro pedían películas distintas. Hoy, con las copias digitales que circulan, esas diferencias se vuelven casi una rareza de coleccionista, y por eso la recomendación de Pérez-Reverte sirve también para volver a conversar sobre el género.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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