Djokovic se sacó de encima a Zverev en una remontada caliente y va por Medvedev
El serbio perdió el primer set, se enojó con el árbitro por un punto repetido y terminó festejando en el ATP 500 de Pekín. Ahora lo espera el ruso, que dejó afuera a Cerúndolo.
El Nole la empuja otra vez. Novak Djokovic, número 11 del ranking, se metió en las semifinales del ATP 500 de Pekín después de dar vuelta un partido bravo frente a Alexander Zverev, que venía como segundo cabeza de serie. Fue 4-6, 6-4 y 6-4 para el serbio en un encuentro que tuvo de todo: tenis, discusiones y un fallo arbitral que todavía se comenta.
El punto que encendió la mecha
A mitad de camino, en uno de los intercambios más largos del segundo set, Zverev falló un golpe y se fue directo a hablar con el juez de silla. ¿El motivo? Un cartel de LED que, según el alemán, le había molestado la visión. El árbitro, ni lerdo ni perezoso, le dio la razón y ordenó repetir el punto por obstrucción.
A Djokovic se le borró la sonrisa. Se acercó al umpire y dejó una definición que recorrió las canchas del mundo: Es uno de los cambios más estúpidos que he visto en mi vida. Y completó, ya algo resignado: No tiene sentido. Igual siguió, metió el saque y se quedó con el set para igualar el partido.
“La motivación sigue siendo inmensa cuando te sientes bien y juegas de igual a igual contra los mejores jugadores del mundo.”Novak Djokovic
Medvedev y un argentino en el camino
- Daniil Medvedev (6 del ranking) venció a Francisco Cerúndolo por 7-6 (7-4) y 6-3 y será el próximo rival de Djokovic.
- Hubert Hurkacz (39) se medirá con Álex de Miñaur (10) en la otra semifinal.
- El ganador del cruce entre el serbio y el ruso irá por el título ante quien salga del partido polaco-australiano.
Cerúndolo se despidió del torneo con la frente alta. Le peleó de igual a igual al ruso en el primer set, se fue al tie break y ahí se le escapó la historia. Después, Medvedev ajustó las piezas y lo cerró sin sobresaltos. Una lástima, porque el porteño siempre deja todo en la cancha y esta vez no fue la excepción.
Lo de Djokovic, mientras tanto, merece una reflexión. A los 38 años, número 11 del mundo y con un año que él mismo califica como difícil, el tipo se planta contra el segundo del ranking, discute con un árbitro por una regla que considera injusta y termina ganando. Eso no lo enseña nadie: se lleva adentro.
La semifinal Djokovic-Medvedev tiene aroma a clásico moderno. El serbio, con 24 Grand Slams en el bolsillo, contra un ruso que ya le ganó finales importantes y que sabe cómo incomodarlo desde el fondo. Habrá que estar atentos al horario y al estado físico de ambos, porque en esta parte del calendario cada día cuenta.
Desde acá, mientras escribo y con el café a medio tomar, me quedo con una imagen: la de un Nole que se enoja, protesta, pero después se abrocha el overol y termina resolviendo. Eso, en una cancha, vale más que cualquier ranking. Nos vemos en la próxima. Diego Sartori, Deportes.
