Dinosaurios en la vereda: la apuesta de Abrams que la sala no terminó de comprar
El productor defiende la idea de David Robert Mitchell de llevar bestias jurásicas al barrio y no a la selva, pero la película cerró su paso por los cines con números que dejaron gusto a poco.
La butaca está tibia todavía, pero afuera, en la pantalla, no hay helechos milenarios ni mosquitos atrapados en ámbar: hay un Ford Fairlane estacionado sobre el césped y una vecina que cuelga ropa mientras un tiranosaurio pasa por la calle como si fuera un perro que se escapó del patio. Esa imagen, la de lo descomunal metido en lo doméstico, es exactamente la que J.J. Abrams decidió defender con las dos manos cuando le preguntaron por qué El final de Oak Street no terminó de explotar en la boletería, y la verdad es que, mirando los números, la defensa cuesta.
Convengamos en lo primero: la película de David Robert Mitchell, que el público argentino todavía no vio desembarcar con fuerza en nuestras salas, se plantó en la cartelera mundial con un presupuesto estimado de ochenta millones de dólares y se retiró con alrededor de ochenta y nueve millones recaudados entre todos los mercados. No es un fracaso estrepitoso, pero tampoco es el escenario que sueña una producción así, y menos cuando atrás está la marca Bad Robot, la misma fábrica de la que salieron otros hits del productor.
La diferencia que Abrams quiso marcar
Porque Abrams sabe mejor que nadie que cualquier propuesta con dinosaurios va a chocar de frente con la sombra de Parque Jurásico, y él mismo salió a poner la raya entre uno y otro universo. Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, pero esas películas, en su mayor parte, se desarrollan en esas hermosas selvas, en esas islas lejanas, dijo el productor, como anticipándose al comentario inevitable que iba a caer en cualquier reseña o conversación de pasillo de cine.
“El enfoque de David aquí consistía precisamente en la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana, con los dinosaurios.”J.J. Abrams
Y ahí está la clave que él remarco: la pelicula no va a la isla, va al barrio. Columpios y furgonetas de helados, piscinas elevadas y autobuses escolares forman parte del catálogo de imágenes cotidianas que Abrams eligió como contraste, y para el productor esa mezcla es lo que vuelve al film algo genuinamente nuevo. Creo que la gente está deseando ver historias nuevas, historias originales, y para mí, el atractivo innegable de esta película es el hecho de que se desarrolla en los barrios residenciales, completó, dejando además una promesa: quienes se engancharon con los avances van a encontrar en la sala lo que vieron en la pantalla chica.
- Reparto de peso: Ewan McGregor y Anne Hathaway encabezan el elenco, dos nombres que, sobre el papel, deberían funcionar como garantía.
- Tono del film: Abrams lo define como ciencia ficción de supervivencia con estética deliberadamente cercana, más cerca de Spielberg en su costado cotidiano que de una superproducción deー épico.
- Comparación inevitable: la franquicia Jurassic opera como referencia, pero Abrams pide que se mida a Oak Street con su propia vara.
- Final que llegó al cine: los protagonistas confirmaron que el cierre que se vio en la sala reemplazó a un desenlace más oscuro que se manejó durante el desarrollo.
En lo personal, y se lo confieso a quien llegue hasta acá, me quedo dando vueltas con una sola idea: a veces el público no recompensa la originalidad del decorado si adentro no pasa algo que lo revolucione de verdad. Puede que la pelicula de Mitchell haya tenido el acierto de bajar a los dinosaurios del helicóptero y sentarlos en el colectivo de la esquina, y está bueno que Abrams lo defienda con esa convicción casi de padre orgulloso del proyecto, pero los números no se conmueven con buenas intenciones. La pregunta que me llevo a casa es la misma que les dejo a ustedes, lectores: alcanza con cambiar la selva por el barrio para que uno se siente en la butaca, o hace falta algo más para convencerse de ir al cine a ver dinosaurios en chancletas? Yo, si me apuran, creo que el barrio bien puesto vale, pero también creo que esta pelicula, por ahora, perdio la pulseada con su propio monstruo.
