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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Desde Arroyo Leyes, una empresa familiar abre la Setúbal al remo: paseos cortos, travesías largas y un lago artificial para quienes se animan por primera vez

Setúbal Kayak's, el emprendimiento de Carlos David Busaniche y su familia, ofrece tres formatos de salida sobre los 32 kilómetros cuadrados de la laguna que bordea Santa Fe: desde recorridas breves con vista al puente colgante hasta travesías de día completo por el Delta Superior, con almuerzo isleño incluido. El lavado de identidad del cuerpo de agua, su fauna en recuperación y las advertencias para palistas principiantes.

Por Paula IturriozAmbiente y agua · · hace 31 d
Desde Arroyo Leyes, una empresa familiar abre la Setúbal al remo: paseos cortos, travesías largas y un lago artificial para quienes se animan por primera vez

La laguna Setúbal, ese gran espejo de 32 kilómetros cuadrados que bordea la ciudad de Santa Fe desde los arroyos Aguiar y Leyes hasta el Canal de Acceso del puerto, acaba de sumar una nueva puerta de acceso para quienes quieran atravesarla a remo. Desde Arroyo Leyes, la empresa familiar Setúbal Kayak's, conducida por Carlos David Busaniche junto a su familia, organiza salidas pensadas tanto para principiantes como para palistas con experiencia, en un cuerpo de agua que se distingue del resto del litoral por su tonalidad rojiza, su salinidad moderada y una biodiversidad que sigue surpre(ndiendo incluso a los guías locales.

La propuesta se ordena en tres formatos que cubren todo el abanico de públicos. Las salidas cortas se desarrollan cerca de la costa urbana, con el puente colgante y la silueta de la capital santafesina como marco, y están pensadas para una mañana o una tarde de remo sin grandes exigencias físicas. Las jornadas largas arrancan temprano y terminan al atardecer: recorren el Delta Superior, ese sector donde la Setúbal se fragmenta en cientos de cauces menores, zanjones con corriente fuerte y pasajes entre islas con playas de piedra y arena. En el medio, el equipo prepara una bondiola isleña desmechada para el almuerzo, servida en tierra firme como pausa obrigatória antes de retomar el agua. El tercer formato, reservado a chicos y a personas sin experiencia previa, se desarrolla en un lago artificial formado por el refulado de tierra en barrios aledaños, cuyas aguas calmas permiten aprender la técnica y el manejo del kayak sin sobresaltos. La empresa también alquila el predio, que cuenta con acceso directo a los esteros.

Un cuerpo de agua con identidad própria

La Setúbal integra el Sistema Paraná y recibe agua de riachuelos que bajan desde Brasil, pero su característica más visible —ese tono rojizo que la distingue de cualquier otro tramo del litoral— proviene del Bermejo, cuyo arrastre de sedimentos llega hasta aguas. La salinidad, en tanto, llega desde los arroyos Saladillo Dulce y Saladillo Amargo, responsables de un tenor salino que la aparta de los ambientes puramente dulceacuícolas y le da rasgos propios. El resultado es un ecosistema con nutrientes y biodiversidad singulares, donde las floraciones de irupé tapizan la superficie en determinadas épocas del año y donde la fauna vuelve a dar señales de recuperación después del golpe que significó la bajante extraordinaria de la pandemia.

Antes de cada salida, los guías de Setúbal Kayak's explican las características del recorrido, las medidas de seguridad y el equipamiento obligatorio, en un briefing que cumple una doble función: ordenar la logística y bajar la ansiedad de los palistas menos avezados. En tierra se advierte sobre la presencia de víboras y fauna silvestre en los senderos de las islas; en el agua, los avisos apuntan a las corrientes más intensas que aparecen al ingresar a ríos internos y a los camalotes que a veces bloquean arroyos menores y obligan a rodear o, directamente, a caminar por barrancas barrosas. Se trata, dicen los guías, de que forman parte del paisaje y que conviene conocer antes de meterse al agua.

  • Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas, habituales en cualquiera de los tres formatos de recorrida.
  • El carpincho, casi desaparecido tras la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a verse en la zona y se convertido en una de las atracciones para los visitantes.
  • Caballos y vacas de puesteros locales pastan en los campos de las islas, visibles desde el kayak durante las travesías largas.
  • Las alfombras de irupé en flor, otro rasgo distintivo de la temporada, que cambian el color del agua en los tramos donde se concentran.

La recomendación para quienes se inclinen por la travesía larga es concurrir en grupos con buena condición física y, sobre todo, con predisposición a aceptar los ritmos del agua: las corrientes del Delta Superior y los camalotes pueden extender los tiempos previstos y obligar a modificar la ruta sobre la marcha. Para los que prefieran una primera aproximación, el lago artificial de Arroyo Leyes ofrece un escenario controlado donde aprender el manejo de la pala sin más riesgos que los propios de un primer contacto con el kayak. Y entre ambos extremos quedan las salidas cortas, que permitem conocer la Setúbal desde su borde urbano, con el puente colgante como referencia visual permanente.

Lo que falta: regular la actividad y ordenar la oferta

La aparición de prestadores como Setúbal Kayak's muestra que la laguna tiene un potencial turístico todavía subexplotado, pero también deja al descubierto lo que falta. No existe en la zona un registro unificado de operadores de kayak ni un protocolo común de seguridad que homologue los briefing de las distintas empresas; tampoco hay cartelería oficial sobre corrientes peligrosas, víboras y fauna silvestre en los puntos de embarque, ni una normativa clara que regule el alquiler de predios con acceso directo a los esteros. La recomendación para quienes se inclinen por la travesía larga es concurrir en grupos con buena condición física y predisposición a aceptar los ritmos del agua, pero esa advertencia suele quedar librada a la buena voluntad de cada guía. En paralelo, la recuperación del carpincho y la estabilización de los niveles de agua abren una ventana para consolidar una actividad que, bien regulada, puede ser un motor para Arroyo Leyes y para toda la costa santafesina. Como en cada nota sobre agua, vale recordar la sentencia de la Corte Suprema en el caso del río Atuel, que fijó el piso mínimo de cualquier discusión sobre los recursos compartidos: sin caudal y sin ambiente sano, no hay turismo posible.

PI
Paula IturriozAmbiente y agua

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