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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Denisse González, a corazón abierto: el día que un chequeo de rutina la puso frente a su propia fragilidad

La exparticipante de Gran Hermano habló por primera vez sobre el cuadro de púrpura trombocitopénica que la llevó a estar internada dos veces, contó cómo atraviesa los tratamientos y por qué eligió compartirlo con su audiencia.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 23 d
Denisse González, a corazón abierto: el día que un chequeo de rutina la puso frente a su propia fragilidad

Hay algo que siempre me quedó dando vueltas de las coberturas vinculadas a realities y exposiciones mediáticas: muchas veces el backstage duele más que el escenario. Y lo de Denisse González, exparticipante de Gran Hermano, es uno de esos casos en los que la ficción de la vida perfecta que a veces proyectan las redes se quiebra de golpe para dejar ver, en primer plano, a una persona con miedo, con tratamientos encima y con una familia ayudándola a sostenerse.

En una entrevista televisiva reciente, la joven contó cómo descubrió que algo andaba mal en su cuerpo. Lo que empezó como un control de rutina terminó con ella internada y con un diagnóstico que todavía le cuesta pronunciar sin que se le nuble la mirada: púrpura trombocitopénica idiopática, una enfermedad autoinmune que en su caso se presenta sin una causa identificada y que afecta la producción de plaquetas en la sangre.

Un cuadro que se descubre en el momento menos pensado

González recordó que todo arrancó cuando decidió ir a hacerse un chequeo general, sin imaginar que en pocas horas estaría en una cama de hospital. Fui a hacerme un chequeo de rutina y terminé internada, resumió, con la crudeza que tienen las frases que se dicen cuando todavía no se entendió bien qué pasó. En el momento más crítico llegó a tener apenas mil plaquetas, un número que, según explicó el médico Guillermo Capuya en la misma conversación, obliga a tomar precauciones muy concretas para evitar sangrados.

Entre las medidas que tuvo que adoptar en su casa mencionó una que parece menor pero que cambia la rutina por completo: no podía cepillarse los dientes. Es una de esas cosas que uno da por sentadas hasta que alguien, con mucha calma, te dice que conviene evitarlas por un tiempo.

“Yo sé que tengo una enfermedad, pero yo no soy la enfermedad.”Denisse González

El camino entre la primera y la segunda internación

  • Probó cuatro tratamientos distintos durante el proceso.
  • El más reciente parecía mostrar resultados, aunque debía confirmarlo con nuevos análisis.
  • A un mes de la última internación, se describió como estable y en seguimiento médico.
  • Todavía no definió si necesitará medicación de forma permanente.
  • Continúa con controles de laboratorio para evaluar cómo responde al último esquema terapéutico.

Por qué eligió contar su diagnóstico en redes

En tiempos donde la intimidad se vuelve contenido, la decisión de González de hablar del tema no fue casual. Tal como lo explicó, no quería desaparecer de su audiencia durante un mes entero sin dar explicaciones ni dejar trascendidos raros. También reconoció que la exposición le permitió algo que pocas veces se nombra: cruzarse con otras personas que atraviesan la misma patología y leer sus historias. En esa tarea de reconstrucción diaria, esas voces pesan.

La importancia de la compañía

En otra parte de la entrevista, González hizo foco en algo que, a mi entender, suele quedar relegado cuando se habla de enfermedades y recuperaciones: el papel de la pareja, la familia y los amigos. Destacó especialmente la presencia de Bautista Mascia, su novio y fellow exparticipante de Gran Hermano, durante las dos internaciones, y rescató el valor de las visitas y las charlas largas para quien está en una cama rodeado de cables y batas verdes.

A mí, como lectora y como colega que cada tanto cubre estos temas, lo que más me llevo de su relato es esa idea que repitió casi al pasar y que, creo, vale la pena enmarcarla en un placard bien grande: tener una enfermedad no te convierte en esa enfermedad. Lo demás, los tratamientos, los miedos y los controles, van cayendo solos cuando aparece alguien que se sienta al lado y pregunta cómo venís hoy. Y eso, me animo a asegurar, no lo receta ningún médico.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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