Davidovich lo hizo de nuevo: bajó a Zverev en Shanghái y va por su primera corona de Maestros
El malagueño remontó un partido durísimo ante el reciente ganador de Roland Garros y el US Open, se aseguró un lugar en el Top 15 del ranking y jugará su segunda final de Masters 1000. En la definición espera por Medvedev o Jódar.
Lo bardeó dos sets y lo terminó firmando con sello propio. Alejandro Davidovich Fokina, 26 del mundo hasta ayer, acaba de bajarle la ilusión a Alexander Zverev en las semifinales del Masters 1000 de Shanghái: 5-7, 6-4 y 6-3 en dos horas y dos minutos de tenis puro, de esos que se miran con el ceño fruncido y la cerveza a medio servir.
El alemán llegaba como segundo preclasificado y con dos Grand Slams en la mochila este año. Zverev, que se llevó Roland Garros y el US Open en 2025, arrancó mandando como se esperaba: juego firme desde el fondo, quiebre clave y set a favor por 7-5. El partido pintaba para trámite. Pero este malagueño no es de los que se achican ante los monstruos del circuito.
Del golpe al golpe, set a set
Davidovich se acomodó el remo y empezó a remar. En el segundo parcial ajustó la devolución, alargó los peloteos y le metió el cuerpo al alemán hasta dejarlo sin aire. El quiebre llegó en el décimo juego, con un revés cruzado que dejó a Zverev mirando la red como quien mira un colectivo que se le fue. Fue 6-4 y partido nuevo.
El set decisivo arrancó de la mejor manera para el español: break en el primer juego, después otro, y a correr. El alemán quedó 3-0 abajo antes de darse cuenta de lo que estaba pasando. Intentó tirar corazón, tiró cambios de ritmo, tiró lo que tenía. Pero el malagueño sostuvo la táctica, cerró los dientes y se lo llevó por 6-3 sin conceder ni una sola pelota gratis.
- Apenas la segunda victoria de Davidovich sobre Zverev en el historial entre ambos.
- Con el triunfo saltó al Top 15 del mundo y suma su segunda final de Masters 1000.
- En la final espera al ganador de Medvedev-Jódar, la otra semifinal.
- Zverev se queda sin la chance de sumar otro título grande en este tramo final del año.
Me acuerdo de la primera vez que vi a este pibe en una cancha: era un flaco con cara de no dar crédito, gambeteando rivales con un drop shot que parecía insulto. Hoy es un top 15, finalista en Shanghái y con argumentos de sobra para soñar. La final lo espera, la ilusión también. Y este cronista, viejo de morderle el polvo a la cancha, lo va mirando con el mismo entusiasmo de siempre.
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