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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la grasa corporal cae demasiado: lo que el cuerpo empieza a perder sin aviso

Un especialista consultado por un medio especializado advierte que reducir al mínimo las reservas de tejido adiposo puede afectar músculos, hormonas y hasta la respuesta del organismo frente a una infección grave. La edad, el sexo y la distribución de la grasa pesan tanto como el número en la balanza.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 8 d
Cuando la grasa corporal cae demasiado: lo que el cuerpo empieza a perder sin aviso

El consultorio de Tamara Hew-Butler, en la Universidad Estatal de Wayne, recibe cada año a deportistas que llegan con una sola pregunta en la cabeza: cuánto más bajo puede ser su porcentaje de grasa corporal. La investigadora, que participó en un estudio con más de setecientos atletas, les repite lo mismo: bajar del 10 por ciento en hombres o del 16 por ciento en mujeres no los hace más rápidos ni más fuertes, sino más expuestos a un desgaste que, muchas veces, no se nota hasta que el cuerpo ya empezó a perder funciones.

Un número que no cuenta la historia completa

El porcentaje de grasa corporal, por sí solo, no alcanza para describir la composición del cuerpo. La edad, el sexo y la distribución del tejido adiposo influyen tanto como la cifra que muestra la balanza. Además, cada herramienta de medición tiene sus limitaciones: la bioimpedancia puede arrojar resultados distintos según la hidratación del día, y los pliegues cutáneos no permiten ver la grasa que rodea los órganos, esa que se acumula en el abdomen profundo y que suele pasar inadvertida en el espejo.

La densitometría DEXA distingue entre tejido graso, masa magra y masa ósea, aunque requiere equipamiento costoso y personal entrenado. En el trabajo que mencionó Hew-Butler, ese fue el método elegido justamente para fijar valores mínimos realistas, muy lejos del 1 o 2 por ciento que suele circular cuando se habla de definición muscular al límite.

Lo que el cuerpo deja de hacer cuando las reservas caen demasiado

  • Si la restricción calórica es muy agresiva, el organismo puede tomar proteína del músculo para obtener energía y comprometer la fuerza.
  • La generación y reparación del tejido óseo se resiente, lo que aumenta el riesgo de lesiones a mediano plazo.
  • En los hombres, la testosterona puede bajar junto con la energía y el rendimiento deportivo.
  • En algunas deportistas, los niveles demasiado bajos de grasa se asocian con irregularidades en el ciclo menstrual o con su ausencia.
  • Frente a una infección grave, disponer de pocas reservas puede dificultar la respuesta del sistema inmune.

Jessica Maung, investigadora de enfermedades metabólicas de la Universidad de Míchigan, lo resume con una frase que se repite en las consultas: el tejido adiposo no es un adorno, es un órgano. Y cuando ese órgano se vacía demasiado, el cuerpo empieza a ahorrar en funciones que, a primera vista, parecen no tener relación con la gordura, pero la tienen. La leptina, una hormona que produce la grasa y que le avisa al cerebro cuánta energía hay disponible, cae junto con las reservas. Cuando esa señal se debilita, el organismo relega lo que considera prescindible para proteger lo esencial.

Fredrik Karpe, profesor de medicina metabólica de la Universidad de Oxford, agrega que la grasa cumple un papel clave como reserva de combustible para situaciones de estrés, como una infección severa. Por eso, llegar a esos valores mínimos en nombre de la estética puede dejar al cuerpo sin espalda para reaccionar cuando más lo necesita. Del otro lado del mostrador, el exceso tampoco es gratis: cuando la grasa se acumula alrededor de los órganos, la llamada grasa visceral, favorece la liberación de sustancias que predisponen a problemas metabólicos y cardiovasculares.

La conclusión que repiten los tres investigadores consultados es prudente y a la vez contundente: no existe un porcentaje de grasa corporal adecuado para todo el mundo, y obsesionarse con un número bajo puede terminar costando más de lo que ahorra. Antes de seguir una dieta o un plan de entrenamiento que prometa reducir la grasa a límites extremos, conviene hacerse una evaluación completa, hablar con un profesional de la salud y entender que el cuerpo necesita reservas para funcionar, no solo para verse de determinada manera.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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