Crónica de una convivencia inesperada entre un cineasta porteño y un ganadero de las Malvinas
El documental "Los vencedores", del realizador Pablo Aparo, retrata la vida cotidiana de los 3.500 civiles kelpers y se proyecta en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba.
La sala del cine en el centro porteño está apenas iluminada cuando arranca la proyección, y afuera el termómetro marca apenas catorce grados, con una garúa finísima que empaña las veredas. En la pantalla, un porteño de cuarenta años se acomoda en una cocina de chapa y madera, mientras un hombre grandote, de manos enormes y sonrisa desconfiada, le pasa un mate cocido con leche. Ese cruce improbable es la materia viva de "Los vencedores", el documental que Pablo Aparo terminó de armar después de cinco meses compartidos con los kelpers, y que hoy puede verse en la cartelera de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, con funciones que conviene confirmar antes de ir porque cambian semana a semana.
Tres viajes para entender una isla que vive con una base militar al lado
Me lo contaba el propio Aparo, en una charla por videollamada donde se lo notaba todavía marcado por el viento austral, mientras revisaba los últimos movimientos de distribución. Lo primero que lo sacudió, antes de subir al avión en 2020, fue un dato que para él condensaba todo: en las Malvinas conviven alrededor de 3.500 habitantes civiles con una base aérea británica que mantiene una cantidad parecida de efectivos desplegados de forma permanente. ¿Cómo se vive, en el supermercado, en la escuela, en el pub del pueblo, con esa presencia militar a pocos kilómetros? Esa pregunta fue el motor del primer viaje, que hizo solo y duró diez días. Después vinieron dos estancias más largas, en 2023 y en 2024, y la película se fue armando alrededor de todo lo que se fue cruzando en el camino.
Los permisos de filmación se tramitaron ante la Administración de Malvinas, una gestión que no es sencilla para un argentino y que, según me describió el propio director, arrancó con respuestas desparejas: hubo kelpers que se prestaron a conversar y a abrir sus casas, y otros que directamente le pidieron que apagara la cámara o le cerraron la puerta en la cara. El clima de las islas, según lo que se ve en la película, ayuda a entender algo de esa desconfianza: un viento constante que parece no parar nunca, un cielo que cambia de color cada media hora y una sensación de estar en el fin del mundo, condiciones que vuelven más reservados hasta a los más amables. El único que dijo que sí sin dudarlo fue Matt, un terrateniente que vive con su familia en una estancia grande, enclavada en medio de las montañas, conocido en la isla por declarar sin pelos en la lengua su rechazo a la Argentina. Aparo llegó a entrevistarlo y esa misma tarde ya estaba durmiendo en la granja.
Una visita al Salón de la Pradera del Ganso que tensa la película hasta el límite
De todos los momentos que aparecen en "Los vencedores", el que más me quedó dando vueltas fue la visita al Salón de la Pradera del Ganso, el edificio donde, en mayo de 1982, el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños, entre ellos al propio Matt y a buena parte de su familia, durante varias semanas bajo control militar. En la película se los ve a los dos entrando juntos, el realizador argentino y el granjero kelper, y la tensión se nota en el aire: varios asistentes se levantan y se van cuando aparece Aparo, como si la presencia de un porteño volviera intolerable el recuerdo. El realizador no esquiva esa incomodidad y la deja filmada, en bloque, porque entiende que forma parte de lo que cuenta.
- Civiles y militares: en las Malvinas viven unos 3.500 habitantes civiles y hay una cantidad similar de efectivos británicos en la base aérea de la zona.
- Tres viajes: Aparo estuvo diez días en 2020, y cinco meses en total entre 2023 y 2024, gestionando permisos ante la Administración de Malvinas.
- Convivencia con Matt: el documental sigue la relación con un terrateniente de las montañas, abiertamente crítico de la Argentina, único que aceptó la filmación en un primer momento.
- Visita tensa al Salón de la Pradera del Ganso: el lugar donde el Ejército argentino tuvo encerrados a los isleños durante mayo de 1982.
- Cartelera actual: la película se proyecta en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, con funciones que conviene confirmar antes de ir.
Además de la relación entre los dos protagonistas, la película rescata un capítulo de la guerra de 1982 que en la Argentina casi no circuló: las donaciones de ropa de invierno y de comida que, una vez terminado el conflicto, los kelpers encontraron en galpones que habían pertenecido al Ejército argentino, enviadas desde el continente para los soldados propios que estaban pasando frío sin recibirlas. La cámara muestra también cartas escritas por soldados argentinos en un inglés elemental, dirigidas nada menos que a los propios kelpers, pidiendo algo de comer o un abrigo. Son escenas chiquitas, casi íntimas, que cambian de lugar preguntas muy grandes sobre cómo se cuenta una guerra y desde dónde.
"Los vencedores" pasó por el BAFICI, donde se llevó dos premios, y tuvo una temporada en el MALBA. Yo salí del cine con la sensación de que entender Malvinas solo desde el continente es mirar la foto por la mitad: hay un mundo cotidiano, con gente concreta que toma el té con leche a las cinco de la tarde y maneja tractors por caminos de ripio, que se mide de manera permanente con la idea de la Argentina, a veces con rechazo abierto, a veces con una curiosidad seca, como la de Matt. La película no quiere cerrar ese debate, más bien lo abre, y por eso se vuelve una invitación incómoda a pensar qué imagen tenemos del otro cuando hablamos de las islas. Antes de ir a verla, conviene chequear la cartelera de cada sala porteña, platense, rosarina o cordobesa, porque la programación cambia bastante de una semana a la otra.
