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Créditos UVA: con una cuota inicial de 865.098 pesos hace falta un ingreso familiar de más de 3,4 millones

La nueva línea de financiamiento para vivienda fija la relación cuota-ingreso en 25% y financia hasta el 75% del valor de la propiedad. Los fondos se nutren de plazos fijos licitados con recursos del Fondo de Garantía de la ANSES.

Por Mariana GaticaEconomía y campo · 28 de agosto de 2026 · hace 3 h

Un hogar argentino necesita percibir, como mínimo, un ingreso neto mensual superior a los 3.460.391 pesos para poder calificar en el nuevo programa de créditos hipotecarios ajustados por UVA, según la simulación oficial difundida junto con el lanzamiento de la línea. El cálculo surge de aplicar la regla central del esquema, que establece que la cuota inicial no puede superar el 25% de los ingresos del grupo familiar, y de tomar como referencia un préstamo equivalente a 80.000 dólares a un plazo de 25 años con una tasa máxima de UVA más 7,50%.

En concreto, la primera cuota del crédito trepa a 865.098 pesos y, dado que la relación cuota-ingreso está topeada en 25%, el solicitante —o, en el caso más habitual, el conjunto de los miembros del hogar que aporten ingresos formales— debe acreditar al menos unos 3,46 millones mensuales de bolsillo. Un ejemplo representativo sería una pareja en la que cada integrante percibe alrededor de 1.730.000 pesos netos, lo que les permitiría acceder en conjunto al financiamiento.

Cuánto se financia y cuánto debe poner el comprador

La simulación oficial toma como referencia una propiedad valuada en 106.667 dólares. El crédito cubre hasta el 75% de ese valor, es decir unos 120.920.000 pesos, equivalentes a aproximadamente 80.000 dólares al tipo de cambio oficial. El 25% restante —alrededor de 26.667 dólares— debe ser aportado por el comprador con recursos propios, sin que la operatoria contemple ese tramo ni los gastos asociados a la escrituración, el registro o los impuestos de la operación.

  • Cuota inicial: 865.098 pesos, ajustable por UVA durante todo el plazo.
  • Ingreso neto mínimo del hogar: 3.460.391 pesos mensuales.
  • Monto máximo financiable: 150.000 UVA por crédito.
  • Tasa tope: UVA más 7,50% nominal anual.
  • Plazo mínimo de devolución: 15 años.

Cada entidad financiera que participe del programa deberá respetar en simultáneo el techo de tasa, el piso de plazo y el tope de monto. Los préstamos podrán destinarse a la compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda de personas físicas, lo que convierte a la línea en una herramienta orientada al segmento de hogares con capacidad de ahorro previo y estabilidad laboral formal.

De dónde salen los fondos y cómo llegan a los bancos

El fondeo del programa se canaliza a través de licitaciones entre entidades financieras, alimentadas con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. La autoridad de aplicación dispone plazos fijos ajustados por UVA, con tasas mínimas de UVA más 2,50% a un año y UVA más 4,50% a cinco años. Cada ronda de licitación pone en juego 200.000 millones de pesos y establece un tope de adjudicación del 20% por entidad, con el objetivo de repartir el fondeo entre el mayor número posible de bancos.

Una vez adjudicados los plazos fijos, las entidades cuentan con 90 días corridos para transformar esos depósitos en créditos hipotecarios efectivamente otorgados. El mecanismo apunta a evitar que el fondeo quede inmovilizado en el sistema financiero y a garantizar un flujo continuo de préstamos hacia los hogares. Comparado con campañas anteriores, el rasgo distintivo de esta edición es el anclaje explícito de la cuota al 25% del ingreso, lo que limita la volatilidad inicial para las familias pero, al mismo tiempo, fija un piso salarial elevado para acceder al beneficio.

En cuanto al comportamiento esperado de las cuotas, la actualización por UVA implica que el monto en pesos crecerá en la medida en que el índice que ajusta los créditos evolucione. El pronóstico oficial acompaña la evolución del índice de precios al consumidor, de modo que la trayectoria de las cuotas quedará atada, en la práctica, a la dinámica inflacionaria. Para los hogares que logren sortear el umbral de ingresos, el desafío pasará por sostener la relación cuota-ingreso a lo largo de los 25 años, mientras que para quienes queden por debajo del piso salarial, el esquema volverá a dejar al crédito hipotecario como una herramienta concentrada en los segmentos de mayor capacidad adquisitiva.

MG
Mariana GaticaEconomía y campo

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