Coudet se va de River y deja un rompecabezas: ahora, ¿quién se banca al Monumental?
El Chacho se fue después de que el Millonario quedara afuera de la Sudamericana por penales ante Santa Fe. Veintisiete partidos, un arranque que ilusionó y un segundo semestre para el olvido. La dirigencia ya mueve fichas y el apellido que suena es uno con historia.
El Monumental se quedó mudo. Borré tomó el penal, le pegó cruzado y la pelota se fue a tocar el palo. Adentro, el pase a cuartos. Afuera, todo lo demás. Coudet agarró su bolso y se fue de River. Así, sin anestesia. Después de la eliminación en octavos de la Copa Sudamericana a manos del Independiente Santa Fe de Bogotá, el ciclo del Chacho se terminó. Y ahora, acá estamos, mirando el agujero que dejó.
Del arranque soñado al final de pesadilla
Porque la historia arranca bien, casi de película. Seis victorias y un empate en los primeros partidos. El hincha se frotaba las manos, la prensa empezaba a hablar de candidato y el equipo funcionaba como equipo. Después se fue apagando, como esos fuegos artificiales que arrancan con todo y terminan en un chisperito. Los golpes fueron cayendo uno detrás del otro y no hubo levantada que los sostenga.
- Superclásico en el Monumental: derrota frente a Boca, con esa sensación de que la fecha te puede cambiar el año.
- Final del Torneo Apertura: caída 3 a 2 contra Belgrano de Córdoba, con la bronca de haberla dejado ir.
- Copa Argentina: eliminación en dieciseisavos ante Aldosivi, un rival de otra categoría, y eso duele el doble.
- Arranque del Clausura: el Millonario plantado en el puesto 14 de la Zona B, mirando la tabla de arriba con esfuerzo.
En números fríos, el balance cierra con 27 partidos dirigidos, 4 empates en el camino y un palmarés que no le alcanza ni para el currículum. La inversión que hizo el club en el mercado de pases fue fuerte, de las que ilusionan, y los resultados no acompañaron. Cuando eso pasa en Núñez, la paciencia se acaba rápido y el entrenador paga los platos.
¿Quién se hace cargo del barco?
Mientras tanto, en el club mueven piezas. Por ahora hay un interinato confirmado y un nombre que sobrevuela las tribunas y los pasillos: Ramón Díaz. Un apellido que en Núñez siempre suena distinto, con peso propio, de esos que al hincha le hacen mover la cabeza y recordar viejos tiempos. Pero la dirigencia todavía no dijo nada oficial. Y acá, en este bendito fútbol argentino, mientras no hay firma, no hay nada.
“River necesita un técnico que banque el vestuario, que se banque Núñez, que se banque la prensa y, sobre todo, que se banque el día después de una derrota. Después, lo demás se construye.”La tribuna del Monumental, en off the record
El Clausura ya empezó y la tabla espera. El próximo rival es la primera prueba para ver qué cara pone este River sin Coudet. Y a mí, como a tantos, me queda el sinsabor de un arranque que pudo ser y no fue. Pero bueno, acá estamos. Contando los días para el sábado.
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