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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Confluencia de Sabores desbordó el Parque Jaime de Nevares con más de 90 puestos y convirtió a Neuquén en una gran mesa a cielo abierto

La edición 2025 del festival gastronómico reunió food trucks, cervezas artesanales, clases magistrales de chefs locales y una grilla musical que se extendió hasta la medianoche del domingo, en el marco de los festejos por el 122° aniversario de la capital neuquina.

Por Paula IturriozAmbiente y agua · · hace 38 d
Confluencia de Sabores desbordó el Parque Jaime de Nevares con más de 90 puestos y convirtió a Neuquén en una gran mesa a cielo abierto

El Parque Jaime de Nevares, ese pulmón verde que los neuquinos suelen asociar con caminatas y tardes de mate, recibió durante el último fin de semana a más de 90 puestos gastronómicos que transformaron el predio en una verdadera mesa a cielo abierto. La edición 2025 de Confluencia de Sabores se desplegó desde el sábado hasta la medianoche del domingo con entrada libre y gratuita, y volvió a confirmar que la capital de la provincia se anima, cada vez con mayor firmeza, a pelearle el centro de la escena culinaria patagónica a ciudades que llevan décadas de ventaja en la materia.

La propuesta combinó cuatro ejes bien definidos: 40 food trucks con propuestas de cocina local y regional, 40 stands de bebidas que iban del café de specialty a cervezas artesanales, gins, vermut y licuados, un sector especialmente dedicado a los ahumados y carpas acondicionadas para que los restaurantes de la ciudad pudieran cocinar y atender al público en condiciones adecuadas. A esa oferta se sumó un escenario 360° donde chefs locales dictaron clases magistrales abiertas, una rareza bienvenida en un país donde la formación culinaria suele quedar recluida a las paredes de las escuelas gastronómicas.

Una grilla musical que acompañó cada bocado

La programación artística no se quedó atrás y acompañó cada jornada con una sucesión de shows que arrancó al mediodía y se extendió hasta bien entrada la noche. El sábado desfilaron por el escenario Florencia Frenkel, Mauro Iraira, Jorgelina Esper, Daniela Hernández, Gato Noguera, Andrés Castillo, Emma Cuisinier y Cato Farías, junto a las bandas NX Jazz, Muster y El Peligro de los Vientos, mientras que el cierre quedó en manos de los DJs Nicolás Maissani y Agustina Macedo, una decisión que habla de un festival pensado para públicos diversos y para todas las franjas horarias.

  • 40 food trucks con cocina local y regional.
  • 40 stands de bebidas: café de specialty, cervezas artesanales, gins, vermut y licuados.
  • Un sector específico para ahumados y carpas acondicionadas para restaurantes de la ciudad.
  • Un escenario 360° con clases magistrales dictadas por chefs locales.
  • Bus Turístico con salidas guiadas para conectar el centro y otros puntos de la ciudad con el predio del festival.

Pablo Méndez, referente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica del Neuquén, describió al evento como un verdadero desafío de producción a escala para los establecimientos de la ciudad y, al mismo tiempo, como un aporte concreto al movimiento de la hotelería y la gastronomía locales. Su lectura coincide con lo que se vio en las filas que se formaron alrededor de los carros de ahumado y en las barras de vermut, dos señales elocuentes de que el público neuquino está dispuesto a pagar por propuestas de calidad cuando se le ofrecen en un formato cuidado.

Un festejo que también discute el uso de los espacios públicos

La Municipalidad de Neuquén inscribió a Confluencia de Sabores en el calendario oficial por el 122° aniversario de la ciudad y, al mismo tiempo, lo presentó como una herramienta para fomentar el uso recreativo de los espacios verdes urbanos, una discusión que en la Patagonia suele quedar tapada por los debates en torno al agua y al río, pero que no por eso es menos relevante. La habilitación de salidas guiadas mediante el Bus Turístico buscó, justamente, integrar al festival con el resto de la oferta turística y descomprimir la llegada al predio, dos decisiones de gestión que conviene mirar con lupa porque marcan la diferencia entre un evento aislado y una política pública sostenida en el tiempo.

Queda, como siempre, lo que falta hacer: institucionalizar el festival con presupuesto propio, garantizar que los productores regionales pequeños puedan participar sin quedar aplastados por los costos logísticos, sumar un componente educativo ambiental que vincule a la gastronomía con el cuidado del recurso hídrico en una provincia donde la Corte Suprema ya fijó posición sobre el río Atuel y donde el acceso al agua sigue siendo una deuda pendiente, y abrir canales de comercialización para que los cocineros locales puedan llevar lo que mostraron en el Jaime de Nevares a las mesas de los restaurantes durante todo el año. Mientras tanto, los neuquinos se dieron el gusto de comer, escuchar música y recordar que una ciudad también se mide por la calidad de sus plazas cuando se llenan de gente.

PI
Paula IturriozAmbiente y agua

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