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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cincuenta vestidos, una gala y la posibilidad de salir del hotel con un Adot puesto: así se vivió la noche de la alta costura en Puerto Madero

Laurencio Adot presentó "Raíces del corazón" en el Alvear Icon Hotel, en el marco de la gala benéfica de Fundación Paolini. Bordados a mano, sedas y la novedad de que cada pieza podía comprarse en el momento.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 42 d
Cincuenta vestidos, una gala y la posibilidad de salir del hotel con un Adot puesto: así se vivió la noche de la alta costura en Puerto Madero

La noche del viernes en Puerto Madero tenía esa quietud particular que solo se ve cuando el río baja plano y el calor insiste en quedarse aunque el calendario ya marque el arranque de la primavera. Adentro del Alvear Icon Hotel, en cambio, todo se movía: camareras acomodando copas, cámaras buscando ángulo, invitados que se reconocían con un beso y una pregunta a medias. Yo llegué cuando todavía se acomodaban las últimas filas de sillas y el aire ya empezaba a oler a perfume caro mezclado con el aroma dulzón de los arreglos florales. Era la Gala Anual Benéfica de Fundación Paolini, que cumplía siete años, y la pasarela estaba lista para recibir a Laurencio Adot.

Adot subió a escena con "Raíces del corazón", su colección de alta costura para la temporada primavera-verano 2026/27, acompañado por el actor Thiago Pinheiro como embajador de la noche. La propuesta reunió cincuenta salidas que avanzaron de manera progresiva, primero con vestidos en tonos vibrantes como naranja y turquesa, y después, a medida que el desfile tomaba cuerpo, girando hacia plateados y dorados que terminaron de envolver el salón.

Bordados a mano y sedas para vestirlos de emoción

El trabajo artesanal se lució especialmente en el cierre de la presentación, con bordados y aplicaciones realizadas a mano en cada pieza. Los vestidos largos fueron el corazón de la colección: siluetas estilizadas, faldas rectas que caían con soltura, y escotes que iban cambiando de personalidad a lo largo de la pasarela, desde los strapless más clásicos hasta las versiones asimétricas y los halters que dejaban los hombros al aire. Para darles movimiento y liviandad, Adot apostó por gasa de seda, chiffon, seda natural y shantung, y confirmó que toda la colección fue confeccionada en Argentina.

  • Cincuenta salidas en total, con paleta que fue del naranja y el turquesa al plateado y el dorado.
  • Bordados y aplicaciones hechos a mano, protagonistas del cierre de la pasarela.
  • Modelos de silueta estilizada y falda recta, con diversidad de escotes: strapless, asimétricos y halter.
  • Confección íntegramente argentina, con gasa de seda, chiffon, seda natural y shantung como telas principales.
  • Todas las prendas quedaron habilitadas para la venta al bajar de la pasarela, y varias se vendieron esa misma noche.

Enseguida de que la última modelo entró al backstage, algo poco habitual en este tipo de eventos empezó a verse entre las mesas: varias invitadas se acercaron a preguntar por los vestidos que recién habían visto desfilar. "Yo nunca había comprado algo así en un desfile, pero cuando vi el turquesa me quedé pensando todo el camino y volví a preguntarle al productor", me contó Mariana, vecina de Belgrano, mientras esperaba que le confirmaran el talle. Esa dinámica fue, a mi entender, lo más interesante de la noche: la alta costura dejó de ser una vitrina cerrada y pasó a estar al alcance de la mano de quien pudiera pagarla.

La pasarela tuvo además tres nombres propios: Allegra Cubero abrió la presentación en su debut, Barbie Simons participó a lo largo del desfile y Elina Costantini cerró la noche con una salida final concebida como homenaje a Arlete Pinheiro de Azevedo, hermana de Thiago Pinheiro, fallecida recientemente. Ese último momento dejó al salón en silencio y con los ojos húmedos, y fue el broche humano de una velada que combinó moda, solidaridad y un gesto comercial poco frecuente en el circuito argentino.

Cuando salí del hotel, Puerto Madero ya estaba casi vacío y la temperatura había bajado apenas lo justo para sentirse bien al cruzar la pasarela hacia la vereda. Me fui pensando en algo que me había dicho una de las invitadas más jóvenes, una chica de Palermo que había ido casi de curioso: "Si los grandes diseñadores argentinos venden así, quizás la próxima vez me anime a guardarme un sueldo un par de meses y venir con un objetivo concreto". Tal vez ahí esté la verdadera novedad de "Raíces del corazón": no solo lo que se vio en la pasarela, sino lo que pasó después, cuando el público dejó de mirar y empezó a preguntar precios.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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