Cinco glampings en el corazón bonaerense reabren la pulseada por el turismo de naturaleza a tiro de la Ciudad
En Monte, Marcos Paz, Mercedes, Cañuelas y la zona de Río Luján se multiplican las propuestas para dormir bajo domos, carpas y yurtas a menos de 120 kilómetros de la Capital, con diferencias marcadas en capacidad, baños, comidas y actividades que conviene comparar antes de reservar.
Sobre las rutas que parten del Gran Buenos Aires, una decena de kilómetros de asfalto separa a la rutina metropolitana de un puñado de establecimientos que, en apenas 50 o 70 hectáreas cada uno, ofrecen la experiencia de pernoctar en el campo sin resignar ciertas comodidades hoteleras. La movida, que combina domos geodésicos, yurtas, carpas elevadas y hasta silos reciclados como dormis, reconfigura el mapa del turismo de cercanía en la provincia y pone a disposición de los porteños escapadas que van de las dos a las cuatro personas, con cocinas equipadas, baños completos y, en la mayoría de los casos, pileta.
Capacidades y servicios, las dos llaves para elegir
La cantidad de huéspedes que admite cada unidad y el nivel de servicios incorporado son los dos grandes ejes a la hora de comparar entre los cinco complejos relevados, porque detrás de una misma etiqueta de "glamping" conviven experiencias bien distintas. Algunos ofrecen únicamente alojamiento, otros suman media pensión con cuatro comidas diarias, y hasta hay propuestas que incluyen una cabalgata como parte del paquete.
- En Mercedes, sobre un campo de 50 hectáreas, dos domos individuales entre árboles alojan a dos personas cada uno, con cocina, baño completo, ropa de cama, internet y climatización; las terrazas miran hacia un pequeño arroyo y el predio se ubica a unos 100 kilómetros de CABA y a dos del centro de la ciudad, lo que permite combinar la estadía con un paseo por el casco urbano.
- A orillas de la laguna de Monte, a 120 kilómetros de la Capital, hay domos de 45 metros cuadrados con cama doble, dos camas individuales, cocina, baño y aire acondicionado, además de una casa para siete huéspedes y carpas para dos o cuatro personas.
- Terranova Glamping, en la intersección de la ruta provincial 6 con Río Luján y a 50 kilómetros de CABA, dispone de diez carpas o yurtas con capacidad para dos o cuatro personas; allí conviene distinguir entre las opciones con baño privado y las que carecen de él, y el establecimiento ofrece media pensión.
- En Puesto Viejo, sobre la ruta provincial 6, kilómetro 83, en Cañuelas, la estadía incluye cuatro comidas y una cabalgata de media hora; sus 21 domos reciben a dos o tres huéspedes y cuentan con baño privado y aire acondicionado.
- En Marcos Paz, a unos 70 kilómetros de CABA, Estancia Las Marías se extiende sobre 70 hectáreas y combina antiguos silos adaptados como dormis con una casona de estilo Tudor; el lugar dispone de piscina exterior y cubierta, sauna, granja y caballos.
Comidas y actividades, el diferencial de cada propuesta
La gastronomía incorporada es uno de los puntos que más separa a las cinco opciones. En Cañuelas, Puesto Viejo incluye cuatro comidas diarias en la tarifa, mientras que Terranova ofrece media pensión y el resto de los complejos funcionan básicamente bajo la modalidad de solo alojamiento, lo que obliga al visitante a resolver por su cuenta el resto de las comidas o a abastecerse en las localidades cercanas.
En paralelo, las actividades dentro de cada predio dibujan perfiles bien diferenciados. En Monte hay caminatas, cabalgatas y pileta de verano; en Mercedes se suman bicicletas y una tinaka con capacidad para ocho personas; en Terranova la oferta incluye pileta climatizada, masajes y espacios deportivos. En todos los casos se trata de experiencias pensadas para completar la jornada sin necesidad de tomar el auto, una ventaja que pesa a la hora de elegir escapada en familia o en pareja.
Lo que falta saber antes de reservar
Antes de decidir, conviene reparar en tres datos prácticos que no siempre aparecen en la publicidad: las distancias reales a CABA (de 50 a 120 kilómetros, según el caso), la presencia o no de baño privado en la unidad y el régimen de comidas incluido. Como en cualquier movimiento que reconfigura el uso del recurso agua en la provincia, también aquí queda pendiente una discusión más profunda sobre el impacto ambiental de estos desarrollos turísticos, que se instalan en campos con arroyos y lagunas como la de Monte, en cuencas que la Corte Suprema ya puso en agenda cuando ordenó restituir el caudal del río Atuel hacia La Pampa y que, en definitiva, son las mismas que sostienen la pulseada entre provincias por el agua dulce. Por lo pronto, lo que falta hacer es difundir con más transparencia los consumos de agua y energía de cada unidad para que el turista de naturaleza pueda elegir también con esa vara.
