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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Chipirones con patatas: el guiso marinero que se cocina en media hora y admite dos lecturas en la mesa

Un plato de cuchara con chipirones, gambones y judías verdes listo en menos de treinta minutos, donde el corte irregular de las patatas hace el trabajo de espesar el caldo sin harina ni espesantes.

Por Paula IturriozAmbiente y agua · · hace 40 d
Chipirones con patatas: el guiso marinero que se cocina en media hora y admite dos lecturas en la mesa

En menos de treinta minutos se puede llevar a la mesa un guiso marinero que combina chipirones, gambones y judías verdes, con patatas chascadas como eje del plato. La cocción a fuego lento, de apenas quince minutos, alcanza para que las patatas absorban el caldo de pescado y le den cuerpo al conjunto, mientras que los gambones se incorporan casi al final para no pasarse de cocción. El resultado es económico, saciante y sin técnica compleja, y funciona como plato único o como segundo después de un entrante liviano.

Dos pasos que marcan la diferencia

El primer secreto está en el corte. Chascar las patatas, es decir iniciar el corte con el cuchillo y terminar de romper el trozo a mano, produce una superficie irregular que libera almidón al caldo y lo espesa de manera natural, sin necesidad de harina ni espesantes. El segundo secreto es saltear los chipirones primero, antes de sumar el resto: van a la cacerola con un chorrito de aceite de oliva y se remueven apenas un par de minutos, hasta que cambian de color. Recién entonces entran las patatas y el sofrito, y el conjunto se deja a fuego medio unos cinco minutos antes de agregar el caldo de pescado.

Ese paso previo no es decorativo. Cumplir los cinco minutos de fuego medio con las patatas y el sofrito antes de volcar el caldo es lo que evita que las patatas queden crudas en el centro cuando el exterior ya se deshace. Con el caldo cubriéndolas, la cocción a fuego lento se estira quince minutos. Entonces se pelan los gambones y se suman a la olla junto con las judías verdes cocidas y cortadas en tiras. Se apaga el fuego y se deja reposar tapado unos minutos, porque las patatas retienen mucho calor y el reposo también permite que los sabores se integren.

Dos formas de comerlo, ninguna equivocada

El plato admite dos lecturas en la mesa. Hay quienes lo comen tal como sale, con cuchara y abundante caldo, aprovechando el líquido que las patatas chascadas fueron espesando durante la cocción. Otros prefieren aplastar las patatas con el tenedor para mezclarlas con el fondo y convertirlo en algo más espeso, casi en una salsa rústica que envuelve los chipirones y los gambones. Las dos versiones conviven sin contradecirse, y la elección depende del hambre y del momento.

  • Chipirones salteados primero, hasta que cambian de color.
  • Patatas chascadas, no cortadas en cubos prolijos.
  • Sofrito y patatas juntos a fuego medio durante cinco minutos antes del caldo.
  • Quince minutos de cocción a fuego lento con el caldo de pescado cubriendo las patatas.
  • Gambones pelados y judías verdes en tiras sumados al final, con reposo tapado antes de servir.

Para completar el menú sin sobrecargarlo, alcanza con un entrante pequeño antes: unos mejillones al vapor o una ensalada breve son suficientes y dejan que el guiso sea el protagonista de la mesa. ¿Tenés alguna variante del guiso de chipirones que uses en casa? Contanos en los comentarios.

PI
Paula IturriozAmbiente y agua

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