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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Chaco debate una red de salud mental que quiere salir del escritorio y llegar al barrio

Un proyecto en la Legislatura provincial propone articular bajo un mismo esquema los dispositivos que ya funcionan en el sistema público, con equipos interdisciplinarios, guardias de crisis activas todo el año y un seguimiento obligatorio después de cada internación. La iniciativa abre un plazo de 180 días para que el Ministerio de Salud diseñe cómo se pone en marcha.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 34 d
Chaco debate una red de salud mental que quiere salir del escritorio y llegar al barrio

La mañana en Resistencia amaneció pesada, con ese calor húmedo que se pega a la ropa y obliga a buscar la sombra del primer árbol. En la Legislatura del Chaco, sin embargo, el termómetro pasa a un segundo plano cuando se discute un proyecto que lleva varios meses dando vueltas por los pasillos: la creación de una Red Provincial de Salud Mental Comunitaria, una estructura que pretende ordenar bajo un mismo criterio los servicios que hoy funcionan dispersos, a veces superpuestos y muchas veces lejos de donde la gente realmente vive.

La propuesta, vale aclararlo, no nace de la nada. No imagina hospitales desde cero ni contrata profesionales de la noche a la mañana. Lo que busca es algo más modesto y, al mismo tiempo, más ambicioso: articular lo que ya existe. Psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos que hoy dependen de distintos programas pasarían a integrarse en equipos interdisciplinarios con presencia concreta en cada región sanitaria. La idea es que la salud mental deje de ser un tema al que se llega cuando ya es tarde y se convierta en una política territorial, con nombre y apellido en cada barrio.

Nodos regionales y equipos que salgan a la calle

El corazón del proyecto es la división de la provincia en nodos regionales de salud mental, alineados con las regiones sanitarias que ya funcionan en Chaco. Cada nodo tendría la tarea de relevar cómo está su población, qué servicios ofrece y qué barreras de acceso enfrenta la gente. A partir de ese diagnóstico, se incorporarían de manera progresiva los equipos completos, con la lógica de que nadie quede atendido por una sola disciplina ni derivado de oficina en oficina.

Carlos Maidana, vecino del barrio Toba y paciente del centro de salud de su zona desde hace años, lo resume con una frase que se repite en las salas de espera: "Uno va cuando puede, no cuando necesita, y siempre te dicen que el profesional no está o que tenés que ir a otro lado". Esa fragmentación, que los trabajadores del sistema conocen bien, es exactamente lo que la nueva red intentaría corregir.

  • Consultas ambulatorias en centros de salud y hospitales.
  • Visitas domiciliarias para casos que no pueden trasladarse.
  • Intervenciones en crisis dentro y fuera de los efectores.
  • Seguimiento posterior a internaciones psiquiátricas.
  • Centros comunitarios, hospitales de día y espacios de rehabilitación psicosocial.
  • Dispositivos de acompañamiento familiar con énfasis en la integración educativa, laboral y social.

Después de la crisis: nadie afuera del sistema

Uno de los puntos que más se destaca del texto es la obligación de que ninguna persona quede sin acompañamiento después de una internación o una situación de riesgo. Para eso, el proyecto crea la figura del Plan Individual de Cuidados: un esquema personalizado, con un equipo responsable asignado y un abordaje que contempla no solo al paciente sino también a su familia y a su entorno comunitario. En criollo: que el alta no sea el final del recorrido, sino el comienzo de un seguimiento sostenido.

En paralelo, la iniciativa propone una estrategia provincial de atención de crisis disponible las 24 horas, los 365 días del año. Cada región sanitaria deberá definir sus propios protocolos para recibir consultas, evaluar al paciente, actuar ante situaciones de riesgo y, sobre todo, garantizar que el vínculo con el sistema no se corte cuando se cierra la puerta del hospital.

Suicidio: prevención, seguimiento y posvención

La prevención del suicidio tiene un capítulo propio dentro del proyecto. La idea es integrar los programas provinciales que ya están en marcha, priorizar el seguimiento de las personas en situación de riesgo y desarrollar políticas de posvención para quienes atraviesan el duelo por una pérdida de este tipo. Los trabajadores de los servicios involucrados recibirán capacitación específica, un punto clave en un campo donde la formación marca diferencias enormes entre una intervención adecuada y una respuesta que llega tarde.

Si la Legislatura le da luz verde, el Ministerio de Salud chaqueño tendrá 180 días para presentar un plan de implementación con metas a cinco años. Será ese plan, y no la ley en abstracto, el que dirá cuántos equipos se conformarán, cómo se distribuirán los recursos y con qué criterios se medirán los resultados. Por ahora, el debate recién empieza, pero el movimiento es concreto: en Chaco se discute cómo hacer que la salud mental deje de ser una promesa pendiente y se convierta, de una vez, en una política de Estado con presencia en cada barrio.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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