Cajeros de supermercado: en septiembre cobran entre 1.322.132 y 1.335.474 pesos, según la categoría
El haber del convenio 130/75 incluye el básico, una suma no remunerativa y la última cuota del bono extraordinario acordado en paritarias. A eso se suman adicionales por manejo de caja que pueden inyectar hasta 567.825 pesos adicionales al año.
Los cajeros que se desempeñan en supermercados y comercios alcanzados por el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75 percibieron en septiembre de 2026 salarios de bolsillo que oscilaron entre 1.322.132 y 1.335.474 pesos, de acuerdo con la categoría que tengan asignada dentro del escalafón. La negociación paritaria cerrada en julio pasado entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) y las tres cámaras empresarias del sector —la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Unión de Entidades Comerciales Argentinas (UDECA)— dejó una recomposición del 5,7 por ciento para el trimestre, distribuida en tres tramos idénticos del 1,9 por ciento aplicados en julio, agosto y septiembre, siempre sobre los básicos vigentes en junio.
Comparado con la campaña anterior, cuando los incrementos se aplicaban mes a mes y los adicionales por caja se actualizaban por índice de inflación, esta paritaria introdujo un esquema más ordenado: porcentajes nominales y no acumulativos, con tres cuotas iguales en lugar de revisiones mensuales, lo que permitió a las empresas planificar costos y a los gremios garantizar el pago sin reapertura de la mesa hasta fin de año.
Cómo se compone el sueldo de cada categoría
- Cajero A: total de 1.322.132 pesos, con básico de 1.177.132 pesos.
- Cajero B: total de 1.327.970 pesos, con básico de 1.182.970 pesos.
- Cajero C: total de 1.335.474 pesos, con básico de 1.190.474 pesos.
Los tres valores comparten idéntica estructura: sobre el básico de convenio se agregan 120.000 pesos en concepto de suma no remunerativa y 25.000 pesos correspondientes a la segunda —y última— cuota del bono extraordinario de 50.000 pesos pactado en la paritaria. Ese bono se abonó en dos pagos iguales, uno en julio y otro en agosto, y a partir de los haberes devengados en septiembre (que se cobran en octubre) deja de liquidarse, con lo cual la liquidación de octubre mostrará una merma equivalente a esos 25.000 pesos respecto del mes anterior.
A esos componentes se suman los adicionales específicos por manejo de caja previstos en el artículo 30 del CCT 130/75, que se pagan en cuatro cuotas trimestrales a lo largo del año. Las categorías A y C perciben 144.198,68 pesos anuales, es decir 36.049,67 pesos por trimestre, lo que equivale a unos 12.000 pesos por mes si se prorratea. La categoría B tiene un tratamiento diferenciado: 567.825,83 pesos anuales, distribuidos en pagos trimestrales de 141.956,46 pesos —el equivalente a unos 47.300 pesos mensuales—, más 1.635,18 pesos por mes en concepto de faltante de caja, un adicional que reconoce la responsabilidad adicional sobre el efectivo cuando el cajero asume también el conteo y el ajuste diario.
Lo que viene: absorción de la suma no remunerativa y próxima paritaria
La suma no remunerativa de 120.000 pesos tampoco desaparece de inmediato: según lo acordado, recién a partir de diciembre de 2026 comenzará a incorporarse al básico en seis cuotas mensuales de 20.000 pesos, hasta completar la absorción total en mayo de 2027. De ese modo, los haberes de bolsillo se mantendrán estables en el corto plazo, aunque la grilla convencional irá creciendo mes a mes a medida que esos 20.000 pesos pasen de ser un concepto extra a integrar el salario de referencia para los futuros cálculos de antigüedad, horas extras y presentismo.
Con el último tramo de septiembre ya liquidado, las partes se preparan para abrir una nueva ronda de negociaciones que, según lo estipulado en el propio acuerdo, debería discutir el segundo semestre del año y, sobre todo, establecer las bases de la paritaria 2027. En el sector comercial se descuenta que el gremio reclamará, como mínimo, la continuidad del mecanismo de suma no remunerativa hasta que converjan las metas de inflación, mientras que las cámaras buscarán anclar los futuros aumentos a indicadores de actividad y ventas, en un contexto donde el consumo masivo muestra signos de recuperación tras el pico de mediados de año. El pronóstico de las fuentes consultadas indica que la próxima oferta salarial recién se conocerá después del ballotage de octubre, una vez despejada la incertidumbre electoral que, reconocen en privado tanto sindicalistas como empresarios, viene demorando las decisiones de inversión y, por ende, la discusión de los números.
