Brad Pitt se calza otra vez las botas de Gerry Lane y lo acompaña Edward Berger para resucitar “Guerra Mundial Z”
Después de trece años y varios intentos frustrados, la secuela del fenómeno de zombis de 2013 suma al realizador de “Cónclave” y de la última versión de “Sin novedad en el frente”, que acaba de terminar con Pitt el rodaje de “The Riders”. Todavía no hay fecha de estreno ni de inicio de filmación.
Todavía lo recuerdo corriendo por una Jerusalén amurallada mientras la marea de infectados se amontonaba contra el muro, como si el mundo entero se hubiera vuelto una sola estampida. Esa imagen de “Guerra Mundial Z”, la película que en 2013 rompió todos los récords para un filme de zombis, vuelve ahora a la conversación porque, según se conoció en las últimas horas, Brad Pitt volverá a ponerse en la piel de Gerry Lane y lo hará nada menos que de la mano de Edward Berger, el director alemán que acaba de bajarle el martillo a “Cónclave” y a la última adaptación de “Sin novedad en el frente”, y que todavía tiene fresca la experiencia de haber terminado hace poco el rodaje de “The Riders” junto al mismísimo Pitt.
Un reencuentro que llega desde “The Riders”
Lo que más me llama la atención de la noticia no es solamente que Pitt se haya sentado otra vez en la silla del sobreviviente que recorre un planeta colapsado, sino que el elegido para tomar las riendas sea un realizador con el que acaba de compartir set. Ese rodaje de “The Riders” recién finalizado, donde el actor oficia de protagonista, se vuelve entonces la mejor tarjeta de presentación posible: Berger no llega como un nombre tirado en una mesa de productores para llenar un casillero, sino como alguien que ya vio a Pitt actuar en la intimidad de un set cerrado y que,convence lo suficiente como para volver a convocarlo para una apuesta de escala mucho mayor.
Pitt, por su parte, selló un acuerdo que contempla su regreso como Gerry Lane, el exagente de Naciones Unidas que en la entrega original intentaba recuperar la humanidad mientras el virus zombi barría con todo a su paso. La película de 2013 llevó al cine la novela homónima de Max Brooks con una adaptación bastante libre y, al momento de su estreno, se consagró como la producción de zombis más taquillera de la historia, un dato que ayuda a explicar por qué tantos años después la franquicia sigue tirando de la manta para volver.
Trece años, varios directores y un mismo anhelo
- 2014: J. A. Bayona queda a cargo del proyecto, pero termina desvinculándose.
- Años posteriores: David Fincher trabaja activamente en una versión de la secuela, etapa que tampoco llega a concretarse en la pantalla.
- Década siguiente: la secuela se llena de anuncios, rumores e idas y vueltas dentro de Paramount, que la mantuvo entre sus prioridades.
- 2025/2026: se confirma el acuerdo entre Pitt y Berger y se oficializa el regreso de Gerry Lane.
Ese recorrido sinuoso, que se fue extendiendo como una fila de zombies lenta pero imparable, dice mucho del lugar que ocupa la primera película en el imaginario reciente del género. La expectativa por una segunda parte empezó a multiplicarse apenas tres años después del estreno original, cuando todavía quedaban las palomitas tibias en el cine, y se sostuvo viva durante toda una década a base de intentos fallidos que, sin embargo, nunca terminaron de apagar el fuego.
Lo que todavía falta saber
Por ahora, lo único cierto es lo que ya se oficializó: Berger en la dirección, Pitt como protagonista y Gerry Lane de regreso. Lo que sigue en blanco, y que irá moldeando el calendario de los próximos meses, es la fecha de estreno y, sobre todo, el día en que finalmente se escuchará la clásica arenga de acción y las cámaras empiecen a rodar. Porque sin esa vara, esta secuela todavía es un borrador con mucha pomada y pocas certezas.
Si me permiten cerrar en primera persona, como me caracterizo, les confieso algo: a esta altura del partido, después de tantas idas y vueltas, lo que más me entusiasma no es la promesa de más zombis en pantalla sino la posibilidad de ver a un director como Berger, que viene de moverse con solvencia en dramas densos como “Cónclave”, tomarse un blockbuster con todas las dems dan golondrinas y los permisos del gênero. Si Berger logra mantener el pulso europeo y a la vez entiende qué fue lo que volvió irresistible a aquel apocalipsis rodado por Marc Forster, capaz de regalarnos una segunda parte que valga la espera de trece años. Mientras tanto, me quedo mirando el reloj y preguntándome cuándo llegará la fecha que termine de cerrar este círculo. ¿Qué esperarían ustedes de una secuela así?
