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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Bienvenidos a la internet donde nadie te lee y todos te chupan los datos

Los agentes de inteligencia artificial ya mueven más tráfico que los humanos y, como no hacen clic en avisos ni se suscriben, dejan a los medios con el contenido vaciado y la billetera seca.

Por Matías UrquizaTecnología · · hace 3 d
Bienvenidos a la internet donde nadie te lee y todos te chupan los datos

¿Internet para todos? Mentira. Ahora es para las máquinas. Resulta que los agentes de inteligencia artificial ya generan más tráfico web que nosotros, los simples mortales que alguna vez creímos que la red era nuestra. Y lo mejor de todo: no pagan un peso, no se suscriben y ni siquiera dejan que el diario le muestre un aviso. Una maravilla.

Para entender el tamaño del problema, traduzco lo técnico a la vida del pueblo. ¿Qué es un agente de IA? Piensen en el robot de la fábrica que, mientras ustedes duermen, ya fabricó, empaquetó y despachó diez mil cajas. Así trabaja este software: recorre millones de páginas en paralelo, ejecuta tareas y responde consultas sin que nadie tenga que sentarse frente a la compu. Mientras tanto, el medio que escribió la nota se queda con las ganas: cero visita, cero clic, cero facturación.

¿Por qué se rompió el pacto que sostenía a los sitios?

Durante décadas funcionó un trueque tácito, de esos que no se firman pero se respetan. ¿De qué trueque hablo? Fácil: Google y compañía indexaban las páginas y, a cambio, mandaban lectores que podían transformarse en suscriptores o, al menos, en alguien que miraba un aviso publicitario. Con los modelos de IA el acuerdo se rompió como se rompe el pacto de no pisarse en la bailanta: pasó la corriente y nadie avisó.

Los diarios son los más desfavorecidos, y con razón. Por un lado, están escritos por personas que saben usar las palabras, lo que los vuelve carne fresca para entrenar modelos. Por el otro, contienen información de actualidad que ningún modelo de entrenamiento puede inventar: lo que pasó, cuándo pasó y a quién le pasó. Los robots los leen todo, pero no dejan ni las migas.

¿Y ahora quién cobra por los datos que se llevan los bots?

Como verán, el escenario tiene una ironía feroz. Cuanto más contenido serio existe, más rico se vuelve el modelo que lo devora. Y cuanto más rico se vuelve el modelo, menos plata queda para sostener al que escribió la nota. Una ecuación perfecta para que el próximo periodista sea un prompt, y el próximo medio, una granja de contenido sin firma. Mientras tanto, seguimos esperando la fibra.

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Matías UrquizaTecnología

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