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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Agua, sales y bebidas deportivas: qué sirve para cada momento y qué no hace falta

En la vida diaria, comer variado y tomar agua alcanza para sostener el equilibrio del organismo. Las sales de rehidratación oral son para la diarrea, y las bebidas con electrolitos, para el esfuerzo físico prolongado: cada cosa en su lugar.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 21 d
Agua, sales y bebidas deportivas: qué sirve para cada momento y qué no hace falta

La mañana en Lanús amaneció templada, con un cielo cubierto que amenazaba con llover y una humedad que se pegaba a la piel como segunda piel. En la vereda de un kiosco de avenida Hipólito Yrigoyen, Norma, vecina del barrio de Valentín Alsina, se quejaba mientras compraba dos botellas de agua: "Yo siempre tomo agua, y cuando sudo mucho con la caminata, le echo un poquito de sal al mate o como una banana. Mi mamá me decía que con la comida uno ya tiene todo lo que necesita, y la verdad es que nunca me descompuse". Su testimonio, casi sin proponérselo, resume lo que repite la evidencia médica: en condiciones normales, el organismo se mantiene hidratado y mineralizado con lo que se come y se bebe a diario, sin necesidad de suplementos ni de productos de moda.

Lo que cambia cuando aparece la diarrea

Porque la regla cambia de manera tajante cuando el cuerpo empieza a perder líquidos y sales a un ritmo que la comida no alcanza a compensar. La diarrea, sobre todo en chicos y adultos mayores, puede llevar en pocas horas a una deshidratación seria, y ahí el agua sola no basta: hace falta una solución de rehidratación oral, esas sales que la Organización Mundial de la Salud y Unicef recomiendan desde hace décadas con una fórmula precisa de glucosa, sodio, potasio, cloruro y citrato. La glucosa cumple un papel clave: ayuda al intestino a absorber sodio y, con él, agua. Por eso, tomar una bebida deportiva frente a una gastroenteritis no equivale a rehidratarse de manera correcta: la proporción de azúcar y sales no es la misma, y el efecto buscado, tampoco.

  • Sodio y cloruro: se reponen, sobre todo, con la sal y los alimentos preparados.
  • Potasio: lo aportan frutas, verduras y legumbres.
  • Calcio: presente en lácteos, semillas y frutos secos.
  • Magnesio: lácteos, semillas, frutos secos y algunos vegetales, como parte de una alimentación variada.

El esfuerzo físico prolongado: otro escenario

El otro escenario donde aparece la duda es el deporte. El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte reconoce que, durante ejercicios que superan la hora, sobre todo con calor o humedad, las bebidas con carbohidratos y electrolitos pueden ofrecer alguna ventaja frente al agua sola, porque reponen parte de lo que se pierde por el sudor. Pero para esfuerzos menores a sesenta minutos, la evidencia de diferencias fisiológicas o de mejora en el rendimiento es escasa, y el agua alcanza. Incluso remarcan algo que muchos olvidan: beber de más también puede ser un problema, porque diluye el sodio en sangre y genera un cuadro que va de las náuseas a la confusión, sobre todo cuando se hacen ejercicios de resistencia en condiciones extremas.

Vuelvo a la esquina de Norma, que en ese momento abría su otra botella de agua y me contaba, con una sonrisa pícara, que de chica le habían dado sales de rehidratación después de un cuadro fuerte de diarrea y que nunca olvidó el sabor. "Ahora mis nietos, cada vez que se les afloja el cuerpo, van al médico y les dan las mismas bolsitas", me dijo mientras la primera gota de lluvia caía sobre la vereda. Es que el fondo del asunto es simple y, a la vez,: cada bebida cumple una función distinta según el momento, y la clave no está en sumar productos sino en saber cuándo alcanza con agua y comida, cuándo hace falta una solución específica y cuándo conviene pedir una opinión médica, sobre todo si aparecen desmayos, vómitos que no paran, imposibilidad de beber o signos de deshidratación grave.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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