Jueves, 27 de agosto de 2026
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Agosto cerraría con la inflación más baja del año y alimentos que apenas se mueven

Las consultoras privadas ubican el índice general entre 1,5% y 1,6%, mientras que la canasta alimentaria habría subido cerca de la mitad de ese ritmo. En paralelo, el Banco Central advierte que una cuarta parte de los compromisos financieros de las familias ya se destina al pago de cuotas o a deudas con atrasos.

Por Mariana GaticaEconomía y campo · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Las principales firmas de consultoría económica proyectan que la inflación de agosto se ubicará entre 1,5% y 1,6%, un rango que, de confirmarse cuando se conozca el indicador oficial del INDEC, dejaría al mes como el registro más bajo de 2026. EcoGo, la consultora que dirige Marina dal Poggetto, estimó un Índice de Precios al Consumidor del 1,5%, en tanto que el estudio que lidera Orlando Ferreres lo calculó en 1,6%. Se trata de un escalón por debajo de los valores registrados en los meses previos y consolida la tendencia descendente que exhibe el IPC desde mediados de año.

El dato más llamativo, sin embargo, aparece cuando se desagrega el componente alimentario. EcoGo proyectó para el rubro alimentos y bebidas una suba de apenas entre 1% y 1,1%, un ritmo que se ubica por debajo del promedio general y que en la práctica representa casi una estabilización de los precios de la canasta de consumo masivo. En algunas categorías específicas, como las carnes, se observaron incluso leves bajas durante el mes, una situación poco frecuente en los últimos años, cuando ese segmento solía traccinar al alza el indicador general. En las carnicerías de barrio, el corte más consumido por los hogares —la picada común— se mantuvo en valores cercanos a los 7.800 pesos el kilo, mientras que la carne picada fresca se ofreció en torno a los 6.400 pesos, sin movimientos de relevancia respecto de julio.

El contexto cambiario y la presión sobre los bolsillos

El cuadro de desaceleración de precios convive con un mercado cambiario que mantiene su propia temperatura. El dólar mayorista cerró en 1.512 pesos, por encima del umbral de 1.500 que había operado como referencia durante varias semanas. Esa variable, clave para la formación de precios en una economía con alta penetración de insumos dolarizados, no logró hasta ahora alterar la dinámica descendente del IPC, aunque los analistas consultados sostienen que constituye una de las amenazas centrales para sostener el proceso de desinflación en los próximos meses.

En paralelo, el Banco Central publicó información que expone el costado más sensible del escenario: uno de cada cuatro pesos que las familias argentinas destinan al pago de compromisos financieros ya corresponde al servicio de cuotas de créditos o a deudas que registran algún grado de atraso. El indicador, que forma parte del seguimiento mensual que realiza la autoridad monetaria sobre la deuda de los hogares, muestra que la carga acumulada limita de manera creciente la posibilidad de seguir accediendo a financiamiento.

  • La expansión del crédito al consumo frenó su ritmo y la morosidad se mantiene en alza.
  • Sectores con alto peso en el empleo formal, como construcción, industria y comercio, muestran caídas en sus plantillas frente al año anterior, lo que contribuye a enfriar el consumo agregado.
  • Las tasas de financiamiento a corto plazo para empresas llegaron a escalar hasta el 32% anual en las últimas semanas y, si bien retrocedieron hacia el 28%, se mantienen en niveles que buena parte de los economistas considera incompatibles con una recuperación sostenida del crédito y de la actividad.

Para los hogares, una inflación mensual por debajo del 2% representa al menos una pausa en la pérdida de poder adquisitivo que se acumuló durante los últimos años. Cuánto de esa pausa se traduzca en un alivio concreto en el supermercado y en la capacidad de consumo depende, en buena medida, de cómo evolucionen los salarios en los próximos meses y de la dinámica que muestren las paritarias en los sectores que aún no cerraron acuerdos. Por ahora, el termómetro de los precios parece confirmar la desaceleración; el de los ingresos, en cambio, sigue esperando su propia señal.

Las proyecciones difundidas por las consultoras privadas en las últimas horas coinciden en señalar que el IPC de agosto se ubicaría en el rango más bajo de 2026, con una marcada incidencia del rubro alimentos en la explicación del resultado. El próximo dato oficial del INDEC, que se conocerá en la segunda quincena de septiembre, será la prueba definitiva para confirmar si la tendencia de fondo se mantiene o si, como advierten algunos analistas, se trata de una calma temporaria condicionada por la evolución del tipo de cambio y por la sostenida fragilidad del frente financiero de las familias.

MG
Mariana GaticaEconomía y campo

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