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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Aftas bucales: señales que indican que ya no alcanza con esperar que pasen solas

Esas lesiones dolorosas que muchos arrastran en silencio suelen irse en pocos días, pero hay cuatro situaciones concretas que recomiendan los especialistas para no demorar la consulta y evitar complicaciones innecesarias.

Por Graciela BerardiSociedad y vida · · hace 35 d
Aftas bucales: señales que indican que ya no alcanza con esperar que pasen solas

Me crucé con Daniela en la esquina de su casa en Caballito, un martes gris y húmedo, con esa llovizna persistente que se mete en la ropa sin que uno se dé cuenta. Me contó, mientras sostenía un vaso de mate caliente para espantar el frío, que lleva semanas con una llaga en la cara interna del labio que no se le va y que ya le complica hasta el momento de la cena. "Me acostumbré a convivir con el dolor", me dijo, con esa naturalidad que solemos tener los argentinos cuando algo nos molesta pero no nos parece grave. La realidad, según lo que repiten las principales guías médicas, es que hay un punto en el que la paciencia deja de ser una aliada y empieza a ser un riesgo.

Qué son y por qué aparecen

Las aftas son heridas dolorosas que aparecen dentro de la boca, casi siempre en la cara interna de los labios, las mejillas o la lengua, y que se resuelven solas en una o dos semanas sin necesidad de tratamiento. No se contagian, no tienen origen infeccioso y, según el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos, afectan a cerca de una cuarta parte de la población a lo largo de la vida. Los geles de venta libre y los enjuagues antisépticos sirven para calmar las molestias leves, pero no garantizan que las lesiones no vuelvan.

  • Mordeduras accidentales en la mejilla o el labio.
  • Cepillado dental demasiado enérgico.
  • Roce de aparatos de ortodoncia o prótesis mal ajustadas.
  • Bordes filosos en alguna pieza dental.
  • Alimentos ácidos, picantes o salados que irritan la zona.

Cuándo conviene dejar de esperar

La Mayo Clinic es clara en cuatro situaciones que justifican pedir turno con un odontólogo o un médico: cuando la llaga supera las dos semanas, cuando reaparece de forma repetida, cuando es inusualmente grande o cuando aparece una nueva antes de que cicatrice la anterior. También hay que prestar atención si el dolor no se controla, si impide comer o beber, o si aparece fiebre. En los casos de aftas que se repiten con frecuencia, la misma institución vincula el cuadro con niveles bajos de hierro, zinc, ácido fólico o vitamina B12, aunque aclara que eso no significa que cualquier persona con llagas frecuentes tenga una carencia ni que deba automedicarse con suplementos.

Una revisión publicada en el repositorio científico PMC refuerza ese punto y advierte que, antes de atribuir las lesiones a aftas recurrentes, hay que descartar otras causas posibles. Por eso, en episodios frecuentes, la evaluación incluye los síntomas que aparecen tanto dentro como fuera de la boca. Una llaga ocasional no requiere alarma, pero si la escena que describe Daniela en su cocina de Caballito se parece a la suya, la consulta deja de ser opcional y pasa a ser una decisión prudente. Vale la pena dejarse de convivir con el dolor y pedir ese turno.

GB
Graciela BerardiSociedad y vida

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