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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Adiós a Marcos Farías: el hombre que empujaba el cuarteto desde atrás del escenario

Productor, mánager y dueño de una radio que era casi una usina de artistas, murió a los 58 años tras un cáncer de hígado que le habían detectado hacía apenas un mes. El género entero lo despide con mensajes cargados de gratitud y dolor.

Por Florencia CabralCultura y espectáculos · · hace 36 d
Adiós a Marcos Farías: el hombre que empujaba el cuarteto desde atrás del escenario

Las luces de los boliches cordobeses todavía no habían terminado de apagarse cuando la noticia empezó a correr por los grupos de WhatsApp de músicos y productores: Marcos Farías había fallecido. Quien durante décadas fue mucho más que un mánager o un empresario, el que estaba detrás de muchas de las carreras más queridas del cuarteto, se había ido en apenas cuatro semanas, desde que un cáncer de hígado le cruzó el camino sin aviso. La confirmación llegó por dos voces íntimas, la de su viejo, Emeterio, y la de su hermano Gustavo, que se encargaron de avisarles a los más cercanos antes de que el duelo se volviera público.

Un operador de las dos puntas del género

Farías trabajó toda su vida adulta en dos frentes que en Córdoba suelen ir de la mano pero que él supo manejar con una precisión que muchos de sus colegas le reconocen: la representación de artistas y la difusión de la música. Como mánager, acompañó desde los primeros ensayos hasta las giras a nombres que terminaron siendo cabezas de cartel de festivales. Como propietario de Radio Máxima, esa 89.3 que durante años sonó en las cocinas, los talleres mecánicos y los autos con ventanilla baja, construyó un puente cotidiano entre bandas que recién empezaban y un público que siempre tuvo ganas de escuchar lo nuevo antes que nadie.

La radio no era un negocio más para él, era una herramienta. Allí pasaban los pibes que todavía no llenaban una peña y allí también sonaban los consagrados que iban a presentar un tema. Esa lógica de abrirles la puerta a todos, sin importar el tamaño del nombre, fue una marca de estilo que los propios artistas repitieron en sus despedidas.

Los mensajes de quienes crecieron a su lado

Las redes se llenaron de mensajes largos, sentidos, con detalles concretos, como suele pasar cuando se va alguien que realmente estuvo cerca. Tyago Griffo escribió una carta abierta en la que lo llamó «mi segundo papá», una manera de decir que el vínculo había excedido largamente lo contractual. El fragmento que más se repitió fue este: «Gracias para siempre por abrazarme bajo tu cuidado, guiarme y enseñarme todo lo que sé de este mundo en la música y en lo artístico. Crecí y me forjé con tus ideas y tu política de trabajo, la única que conozco, la del esfuerzo y constancia».

“Una gran pérdida para todas las bandas que diste oportunidades y para nuestro querido cuarteto. Somos muchos los que te vamos a seguir necesitando.”Carlos "La Mona" Jiménez

Damián Córdoba, al que Farías acompañó como primer mánager, fue al hueso con una frase que resume lo que sienten varios artistas del palo: «Hoy me toca despedir con mucha tristeza a alguien que fue fundamental en mi historia. Gran parte de lo que soy hoy tiene que ver con aquella persona que me ayudó a dar los primeros pasos», escribió, y cerró con un «hasta siempre, hermano mayor» que a mí, particularmente, me dio la pauta del lugar que ocupaba Farías: no era un jefe, era un referente afectivo.

  • Tyago Griffo: describió a Farías como «mi segundo papá» y destacó su política de trabajo basada en el esfuerzo y la constancia.
  • Carlos "La Mona" Jiménez: habló de «gran pérdida para todas las bandas que diste oportunidades y para nuestro querido cuarteto».
  • Damián Córdoba: lo despidió como «hermano mayor» y reconoció que gran parte de su carrera se construyó con su ayuda inicial.
  • Q'Lokura (Nico Sattler y Chino Herrera): adelantaron que el anuncio más importante de la banda estaría dedicado a él, con la «pasión, entrega y entusiasmo» que Farías les había transmitido.
  • Ulises Bueno: agradeció «los momentos, enseñanzas y recuerdos» compartidos a lo largo de los años.

Hay algo que me gusta señalar en estos casos, y es que el cuarteto, más allá de sus estrellas, es un género que se sostiene en buena medida gracias a un montón de gente que trabaja detrás, que arma fechas, que discute contratos, que pone un micrófono en una radio y le da aire a un pibe que todavía no tiene un disco. Farías fue uno de esos engranajes centrales, de los que casi no aparecen en las notas de los diarios pero sin los cuales el show directamente no se hace. Su ausencia, a los 58 años y en pleno momento creativo del género, se va a sentir, y mucho. Me queda la sensación de que el cuarteto cordobés no solo perdió a un productor: perdió a alguien que conocía el oficio de memoria y que estaba siempre dispuesto a sumar, sin pedir nada a cambio.

FC
Florencia CabralCultura y espectáculos

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